La fresca rebeldía de ‘El Hood’ cumple un año

Con las ideas claras y paso a paso, El Hood se fue instalando hasta posicionarse como una de las propuestas gastronómicas favoritas del barrio madrileño de Valdebebas.

Corría plena pandemia y un invierno diferente en febrero de 2021, cuando este restaurante abrió -contra viento y marea- sus puertas en la Calle Fernando Higueras, 15 de este creciente barrio periférico al norte de Madrid.

¨El Hood nace para romper con las viejas costumbres del sector de la restauración. Creemos en el esfuerzo como un modo de vida y queremos demostrar que siempre es posible convertir algo bueno en algo mejor. Todo depende directamente de nosotros mismos. Nuestro camino se construye desde la reinvención constante, sin parar, sin límites, sin miedo. Nos atrevemos y saltamos. Exprimimos el presente para construir un futuro en el que cada día es y debe ser siempre mejor que el anterior¨. Así se define Lucas Cort, joven emprendedor y cocinero, que ha puesto todo su entusiasmo y saber hacer profesional en este proyecto gastronómico.

Búsqueda de la excelencia

Es la búsqueda de una calidad integral en la restauración. Una restauración con mayúsculas y la depuración de nuevas sensaciones gustativas fue lo que llevó a Lucas Cort a hornear diariamente su propio pan de masa madre, así como, mediante el cultivo hidropónico, obtener también en su local sus propias hierbas aromáticas (amaranto rojo, rúcula, melisa, albahaca, shisho rojo, tatsoi, capuchina), elaborar sus propias salsas y encurtidos para enriquecer, condimentar o aromatizar sus platos.

En este restaurante, de estética industrial e informal, el comensal tendrá al servicio una carta en apariencia sencilla pero ejecutada con técnicas culinarias del mayor nivel y de elaboración propia al 100%. Todos sus platos y postres, así como los diferentes tipos de panes que se disponen en mesa, pasando por las salsas y encurtidos, hierbas y verduras cosechadas en su propio Grow Room están a plena vista del comensal… en el mismo restaurante.

¨Esa restauración que se preocupa desde el campo, la huerta, la granja o el mar hasta el plato, desde el espacio hasta el servicio, desde nosotros hasta cada cliente. Cuidamos con atención de cada detalle que forma parte de nuestra experiencia¨, señala Cort, declarado amante de la gastronomía y de las cosas bien hechas desde su principio hasta el final.

La cocina de mestizaje

En El Hood se podrá encontrar una cocina deliciosamente ecléctica, con amplia base exótica. Una cocina con claras resonancias latinas, norteamericanas, del sureste asiático… Todo ello producto de los muchos viajes de su dueño por el mundo y de las influencias recibidas a lo largo de su formación.

Una propuesta inspirada en el street food y el fast food internacional, como también habla de su inconformismo profesional. ‘Hood’ significa, entre otras cosas, campana la cual Lucas interpreta como esa campana extractora con la que –en sus propias palabras– querría “renovar y depurar un poco los enrarecidos y tantas veces previsibles aires de la cocina de siempre”.

La carta ‘Hoodense’

Incluye Entrantes o Finger Food (aritos de cebolla rebozados en masa madre y acompañados de kétchup casero; Satay o brochetas de pollo estilo tailandés con salsa Hood de cacahuete; diferentes tipos de alitas recién fritas con salsa Búfalo picante, al estilo tradicional o con salsa agridulce tailandesa;

Tosta de guacamole con tartar de atún; Tabla de quesos; Ensalada César y Ensalada verde de Berros, espinaca baby, manzana, nueces garrapiñadas y vinagreta. Sándwiches o Burgers (Mac Daddy 100% vacuno, Grilled Cheese Mix de quesos fundidos, Jerked Chicken pechuga de pollo al estilo jamaicano, Bronx Burger 100% vacuno).

Platos principales como Curry Thai de langostinos con arroz jazmín; Lomo saltado de carne de ternera ecológica con verduras, arroz y patatas; Pad Thai, Tacos al pastor, Arroz chaufa con calamar, pollo, huevo, verduras y ají al wok, Ají de gallina.

 

Capítulo aparte merecen los postres, también de elaboración propia, como el Brownie con helado de nuez garrapiñada o el crumble de manzana con helado y mermelada de ruibardo.

La propuesta de vinos, por su parte, también deja ver ese sello de la casa, de intentar salirse de lo corriente y sorprender. Aunque la carta es corta, propone interesantes vinos de pequeños bodegueros, de infrecuentes uvas, e inusuales denominaciones de origen.

En materia de cervezas, además de las de grifo de El Águila, se podrán encontrar las IPA (India Pale Ale) y APA (American Pale Ale) de La Quince, entre otras. Y la carta de ginebras, rones y vodkas del lugar es un magnífico pretexto para tomarse una copa en el interior del restaurante o en su terraza.

Hedonismo vital

Para dar marco al concepto de gastronomía honesta y de calidad, el espacio de El Hood se reviste de un interiorismo espacioso de estilo moderno que habla por sí mismo. Según nos explica Lucas, «una mezcla perfecta de honestidad y de calidad con un ambiente siempre efervescente. Un lugar pensado para que cada cliente disfrute con libertad de lo realmente bueno de la vida: la gastronomía, el bullicio, la buena compañía. La música sonando, los platos compartidos entre amigos, la pasión de un buen partido, una cerveza mojando la mesa…»

Tanto la barra y las mesas altas de El Hood congregan grupos de amigos que se reúnen frente a una cerveza y la gran pantalla del local para ver el partido de máxima rivalidad. Su espaciosa terraza se llena los fines de semana con familias y grupos de amigos que buscan asolearse al aire libre, que saben que serán sorprendidos con una propuesta foodie cuidada y donde “la última y nos vamos” nunca será la última.

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