niMÚ, donde pocas palabras definen tanta excelencia culinaria

niMÚ Barquillo (Madrid) ha renovado su oferta gastronómica, impulsando sus raíces tradicionales y basándose en una cocina de  respeto por el producto de primera calidad.

Entrar en niMÚ es desconectar del ajetreo del centro de Madrid. Situado en plena calle Barquillo, nº 40 (Barrio de Chueca), una de las vías más policulturales de la capital, este restaurante perteneciente al grupo By Vamuca es capaz de convivir la vida bohemia que pasea por sus aceras con el ambiente más selecto y ‘cool’ del público que les visita.

Nada más entrar percibes que el ambiente te absorbe, tu mirada se pierde en el horizonte recorriendo cada espacio de izquierda a derecha para preguntarte «dónde nos sentamos» porque cada rincón de este coqueto escenario gastronómico te aporta esa estética y sensación de bienestar para concluir con un «no nos hemos equivocado». Podemos diferenciar nuestro paseo visual entre dos espacios muy diferenciables: una barra circular que nos da la bienvenida para tomarnos una copa o uno de sus selectos vinos, o desplazarnos más allá hasta donde las amplias mesas nos invitan a sentarnos plácidamente a la espera de disfrutar su renovada carta.

Hay que explicar que la decoración del restaurante ha sido diseñada por Pascua Ortega quien ha trasladado al local su personal estilo donde combina elementos clásicos con los más vanguardistas, convirtiendo en local en un espacio sugerente, cálido y muy atractivo para el público que vive, trabaja y visita esta zona. Personalmente, el local nos aporta un aire de oasis muy neoyorquino.

Antonio Vázquez es el empresario que dirige el grupo By Vamuca y define niMÚ Barquillo como “un espacio cosmopolita en sintonía con el barrio más vanguardista de Madrid, en torno a las zonas de Chueca, Malasaña y Fuencarral. niMÚ se ha convertido en el corazón de la modernidad madrileña y ahora ha reforzado su apuesta por el producto premium. Para ello hemos renovado su oferta gastronómica, disfrutando de los sabores auténticos de estos productos, acompañándolos de una nueva y espléndida carta de vinos, compuesta por más de 600 referencias, especialmente de vinos españoles y franceses”.

Productores tan respetados como Salon, Selosse, Krug, Domaine Romane Conti, G.Roumier, A.Rousseau, Petrus, Chateau Lafleur, JL Chave, Coche-Dury, Vega Sicilia, Sine Qua Non o Leroy están ampliamente referenciados en la carta, junto a otras casas de reconocido prestigio en España y Francia. Su carta es sencillamente EX-QUI-SI-TA. La amplia selección de los mejores vinos españoles y franceses es, sin duda, una de las grandes novedades de la nueva etapa de niMÚ Barquillo que se convierte así en un magnífico atractivo para el barrio más cosmopolita de Madrid.

El equipo

El chef Héctor Arias, con 15 años de experiencia en los fogones del hotel Adler y posteriormente en niMÚ, ha dado un giro muy interesante a la carta del restaurante pero manteniendo el estilo de la casa.

La sala está dirigida por Yolanda Iglesias, procedente del hotel Ritz y posteriormente del Hospes, quien se encarga de coordinar todo el servicio del restaurante con la profesionalidad y simpatía que le caracteriza. Ella te recibe, te invita, te mima y agasaja sin perder un ápice de elegancia. Yolanda te hace sentir parte de esta escenografía culinaria como fueras el único y más preciado comensal que llega a descubrir y disfrutar los sabores de sus platos.

Al equipo se ha sumado el sumiller Gustavo Adolfo Calvache, formado en la Cámara de Comercio de Madrid y con una amplia experiencia en el mundo del vino en restaurantes tan prestigiosos como Cuenllas, Goizeko Wellington o Astrid y Gastón.

Carta renovada

En esta nueva etapa, niMÚ Barquillo ofrece productos realmente selectos: pescados salvajes y marisco de las lonjas de Asturias, Galicia y el sur de España son sus proveedores habituales; carnes españolas, especialmente de las montañas de León; caviar, angulas, setas de temporada, legumbres de la Bañeza o jamón 5J seleccionado por la casa. Asi mismo, el restaurante ofrece cada día algunos platos fuera de carta en función del producto de temporada que vaya recibiendo de sus proveedores habituales.

¿Se come bien?

No. Se come MUY BIEN. Entre su oferta, tenemos platos para compartir, los cuales harán la noche mucho más social y distendida. Nosotros empezamos con unas Croquetas de Cigalas con Crema de Nécoras que fueron una delicia.  Suaves y cremosas. Crujientes y melosas. Aquí está todo muy cuidado y el detalle por la presentación y el producto se percibe al primer bocado. Empezamos bien.

El siguiente plato que aterrizó en nuestra animada mesa, la cual estuvo regada por Dominio de Atauta 2018 (un exquisito vino tinto de la Ribera del Duero con una entrada amplia y larga en boca, buena acidez y equilibrio con un final muy mineral), hizo las delicias de los asistentes porque ese Plato de Callos fue una tentación a la cual sucumbimos primero con la vista y luego con el alma. ¡Que delicia!

Lo presentan acompañado con Huevo Frito y Patatas Fritas, una combinación realmente excelente y muy conservadora que te rompe los esquemas gustativos. Ahí el tiempo se detiene y ‘Mojar Pan’ es el primer mandamiento del buen comensal. Solo hay que visitar este link y que la imaginación vuele.

Y saltamos del campo al mar con uno de esos platos que recordarás durante mucho tiempo porque la mejor versión de sus platos de parrilla -al igual que Marcela Brasas y Vinos en León (otro de los restaurantes del grupo by Vamuca)- es un ‘must’ que no te dejará indiferente. Su cocinero, Antonio Carmona, maneja este concepto con elegante maestría ofreciéndonos una Lubina a la Brasa -‘con dos detallitos de ajito’, como él dice- para saborear una cocina de calidad sin florituras. Una cocina tradicional renovada que enamora.

Continuamos nuestra aventura culinaria con un Solomillo Wellington. Al punto. Perfecto. Este es otro de sus platos estrella de su renovada carta. La fusión de sabores de los champiñones y el foie es para enmarcar y el crujiente del hojaldre con la textura tierna de la carne no hacen más que confirmar que niMÚ es un restaurante donde los pequeños detalles son el alma de su éxito.

¿Quieren postre los señores? Por supuesto. Porque su personal versión de la Tarta de Queso es de otra dimensión. No podía faltar su interpretación más cremosa y adictiva.

Así es. Porque… es empezar y no parar. Y todo ello acompañado de unas Tejas y Rocas de Trufa. Para chuparse los dedos sin contemplaciones.

Nuestra conclusión es que niMú Barquillo no defrauda. No puedes ponerle una pega a anda porque enamora de principio a fin. Tiene, además, un personal en sala que te hace la experiencia muy cómoda y profesional, ofreciéndonte siempre una amabilidad impoluta en cada pase.¿ Merece la pena visitarlos? Si, porque su calidad-precio lo merece.

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