Situado frente a la cala que le da nombre, Son Ganxo recupera su protagonismo e identidad tras una profunda renovación: producto local, paisaje mediterráneo y el placer de disfrutar de la mesa sin prisas.
Ubicado en uno de los rincones más tranquilos del litoral sur de Menorca -en el municipio de Sant Lluís- el restaurante se integra en un entorno donde el mar marca el ritmo de la experiencia. Su privilegiada ubicación -con acceso directo al agua-, este histórico restaurante invita a vivir la gastronomía como parte de una jornada completa junto al Mediterráneo. Un lugar donde es posible comenzar el día con un baño, disfrutar de un largo almuerzo o despedir la tarde contemplando la puesta de sol sobre la costa menorquina.

Elaboraciones que dialogan con el territorio
«Queríamos recuperar el alma de Son Ganxo. No construir un restaurante alrededor de un chef, sino alrededor del lugar, del producto y de la experiencia que ofrece este rincón de Menorca», explica Santi Cruylles, creador del proyecto.

Esa filosofía encuentra su máxima expresión en la cocina dirigida por Enzo Paturzo. Con una trayectoria de más de quince años desarrollada entre el País Vasco, Andalucía y Menorca, el chef apuesta por una cocina mediterránea de raíz, donde el producto fresco de proximidad se convierte en el auténtico protagonista. Sin artificios ni elaboraciones innecesarias, cada plato busca respetar la identidad de la materia prima y reflejar la riqueza gastronómica de la isla.

La carta reivindica la despensa menorquina con propuestas como el Arroz de Gamba Roja de Menorca, los pescados frescos cocinados a la brasa según la pesca del día, la Ensalada de Tomates de temporada o un delicado Tartar de Lubina. Elaboraciones que dialogan con el territorio y consolidan una cocina honesta, estacional y profundamente mediterránea.

Una experiencia que va más allá de la mesa
La renovación también alcanza al espacio. El interiorismo, firmado por Cristina Carbonell y Cuca Arraut, recurre a materiales naturales, una estética serena y una cuidada integración del paisaje exterior para crear una atmósfera luminosa y relajada. El recorrido visual se completa con una selección de obras del artista David Monrós, cuyas piezas, además de formar parte de la identidad del restaurante, pueden adquirirse por los visitantes.

Con esta nueva etapa, Son Ganxo recupera el espíritu que durante décadas lo convirtió en un referente para residentes y viajeros. Un restaurante donde la gastronomía, el paisaje y la hospitalidad se funden para ofrecer una experiencia que va más allá de la mesa y reivindica el auténtico estilo de vida mediterráneo.