Snake Bar, la coctelería con espíritu ‘retro’

Snake Bar combina coctelería, gastronomía y un interiorismo con guiños a la cultura musical de tres décadas irrepetibles para crear una energía que convierte cada visita en una experiencia envolvente.

Snake Bar (Calle Marqués de la Ensenada, 16. Madrid) es un nuevo concepto que une coctelería de autor, gastronomía casual y la música que marcó un estilo de vida durante los años 70, 80 y 90, con un aire canalla de la cultura pop; un espacio donde el ocio y la gastronomía se encuentran en perfecta sintonía.

El interiorismo refuerza su personalidad. Con guiños visuales a la cultura musical de los 70, 80 y 90, iluminación cálida y una cuidada selección de elementos decorativos, el espacio está diseñado para evolucionar desde la primera ronda de la tarde hasta el ambiente más divertido de la noche. En esa transición, la música juega un papel esencial: recorre estilos que han marcado los últimos 50 años, rindiendo homenaje a artistas que fueron transgresores en su tiempo y que hoy son auténticos clásicos.

Con esta apertura, GLH Singular Restaurants refuerza su compromiso con la creación de conceptos con identidad propia, capaces de ofrecer más que una cena o una copa: una experiencia inmersiva donde cada detalle cuenta -desde la carta hasta la ambientación- para emocionar y sorprender. Un escenario pensando para comer, beber y disfrutar mientras se rinde homenaje a las décadas que marcaron la cultura y la vida de varias generaciones.

“Don’t stop me now, I’m having such a good time”

Snake Bar busca que, al final de la experiencia, el cliente quiera detener el tiempo al ritmo de Queen: “Don’t stop me now, I’m having such a good time”. Cada propuesta está cuidadosamente diseñada para invitar a vivir la música con una filosofía clara, canciones que nunca pasan de moda y momentos que se recuerdan siempre: desde combinaciones frescas y afrutadas hasta propuestas más complejas y aromáticas. Cada creación se presenta como un guiño directo a la banda sonora de varias generaciones, no solo en el sabor, sino también en la estética y el ritual de servicio.

Entre las propuestas más destacadas de su carta líquida nos encontramos con sugerencias como:

  • The Time of My Life, con ginebra, mango, piña y un toque de champán, transporta a los veranos más memorables;
  • Sweet Child O’ Mine, con whisky Hibiki y Laphroaig, miel de peras y limón, despierta recuerdos de la infancia;
  • Eye of the Tiger, mezcla de ginebra, vermut y cordial de vino manzanilla, es el mejor comienzo.

Los clásicos, reinterpretados con creatividad, como el Negroni Snake con chocolate, plátano y palo cortado, conviven con opciones sin alcohol como Flipas o Chachi Piruli, demostrando que se puede mantener la esencia y el sabor de la coctelería, y que la elección de no beber alcohol es igual de disfrutable y sorprendente. Las creaciones del director de barra y coctelería del grupo, Carlos Moreno, transportan a tres décadas de música inolvidable y dejan una melodía que se queda en la memoria mucho después de la última copa.

Gastronomía para alargar la noche

Por su parte, la propuesta gastronómica se convierte en una extensión de su filosofía, con platos pensados para compartir, probar y alargar la noche sin prisas. Comenzando con el Pollo Gallego de corral frito como plato insignia, servido con combo-fiesta de guarniciones como ‘mac & roq’, patatas muy crujientes, encurtidos caseros, además de una selección de salsas caseras divertidas y sabrosas.

A ello se suma el guiño sofisticado de la Ostra francesa con aliño de Bloody Mary servida en chupito, junto al imprescindible Steak tartar sobre Pan de Chapata coronado con gilda, donde cada propuesta combina sabor y carácter. El torrezno crujiente con guacamole, la pizza muy fina de salami picante o la smash cheese burger completan una propuesta pensada para el disfrute sin complicaciones.

Para cerrar la experiencia con un punto dulce, la carta incluye postres como el gofre recién hecho con chocolate caliente y helado de vainilla o la cheesecake cremosa, perfectos para acompañar el último cóctel de la noche.

Finalmente, los miércoles se convierten en un ritual inesperado con las sesiones en vivo más espontáneas y canallas de Madrid. De la mano de la DJ Kara, acompañada por músicos y vocalistas, cada noche improvisan en directo ritmos y temazos únicos. El resultado es un lugar donde escuchar música se convierten en una experiencia completa y coherente. Además, Snake Bar esconde un reservado clandestino, solo para quienes buscan el privilegio de sentirse parte de un secreto bien guardado.

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