Picador es el ‘place to be’ de los tardeos mijeños que sorprende con una cuidada propuesta de maridaje para completar su mejor experiencia en barra.
Emplazado en el resort La Zambra (Mijas, Málaga), este restaurante ofrece una propuesta gastronómica basada en sabores tradicionales y bocados típicos de la región con los chefs Ikér González y Juanjo Solano al frente de su cocina. Picador se presenta como el lugar perfecto para organizar una escapada al sur y disfrutar de bocados y platos típicos de la cultura andaluza con un estilo vanguardista y desenfadado.

La carta de tapeo ‘Pícara’ fue concebida como una forma de potenciar la riqueza gastronómica en barra disfrutando en formato «dos bocados» de los sabores más emblemáticos del local. Ahora, cumpliendo su promesa de coronar el tardeo con el brindis más especial, esta propuesta da un paso más al incorporar maridajes exclusivos pensados para intensificar la versión «más pícara” de cada bocado y para rendir homenaje a la barra, la forma más cercana y distendida de disfrutar de la gastronomía.

“La clave de nuestra carta Pícara es lograr una afinidad que eleve la gastronomía a través de los vinos. Cada plato encuentra su pareja ideal. Nuestro objetivo es crear una armonía perfecta, donde los sabores se realzan mutuamente. Partimos siempre de nuestra propuesta gastronómica, buscando combinaciones que destaquen las texturas de los platos junto con los aromas y matices de los vinos, ofreciendo una experiencia sensorial única”, explica María Martínez, Head Sommelier de La Zambra.
Maridajes sensoriales
Entre las propuestas de maridajes, destaca la Croqueta de Bogavante acompañada de un albariño Pazo de San Mauro (DO Rías Baixas), que resalta la cremosidad y el toque marino del plato. Las Croquetas de Cecina, por su parte, se equilibran a la perfección con Pago El Espino, un vino de petit verdot, syrah y tempranillo de la DOP Sierras de Málaga, haciendo guiño al carácter andaluz de Picador.

El Mollete de Pringá con Salsa de Hierbabuena y Shiso encuentra su mejor aliado en La Raspa, un vino elaborado con romé y syrah, también de la DOP Sierras de Málaga. Por otro lado, bajo la misma filosofía regional, el Queso Olavidia -servido con nueces y mermelada- se marida con Fino en Rama La Inglesa, un Pedro Ximénez de la DO Montilla-Moriles.

A continuación, la Ostra nº2 (disponible en versión natural, fresca o picante) brilla junto a Juvé & Camps Essential, un cava elaborado con la uva xarel·lo. La Tosta de Ventresca de Atún con Alioli Negro y Cilantro encuentra su contrapunto fresco en Terras Do Cigarrón, un godello de la DO Monterrei; mientras que el icónico Tartar de Solomillo de Vaca Vieja sobre Pan Brioche se complementa con Pinkgall, un vino de garnacha de la DO Navarra caracterizado por sus matices frutales y notas balsámicas.

Finalmente, como propuesta dulce, el Mini Profiterol de Mango –postre insignia del restaurante– se marida con BF Maestro, vino dulce elaborado con uva moscatel de Alejandría.

Con esta propuesta, Picador refuerza su compromiso de ofrecer experiencias gastronómicas únicas en la barra, con una selección de sus platos más icónicos en pequeños formatos que se fusionan con los vinos más representativos de las principales denominaciones de origen a nivel nacional y regional.