Life is a Circus!

Así reza la filosofía gastronómica de CIRCUS, un joven restaurante de Madrid donde la cocina italiana es su base fundamental… Y su fantasía culinaria, su complemento.

El restaurante CIRCUS inauguró su pista central días antes de la inoportuna declaración del Estado de Alarma, allá por el mes de marzo del presente año. Andrea y Marina, propietarios de este proyecto, son la fusión armoniosa de dos culturas a ambos lados del mundo (la italiana y la dominicana) y este momento fue una zancadilla por sacar adelante un sueño empresarial y gastronómico.

Andrea es originario de Puglia (el tacón de Italia -para situarnos en el mapa-) y viendo que su carrera como arquitecto tomaba perspectivas poco interesantes, “cambió de cotas” y transformó su espíritu constructivo por conceptos más gratificantes como es la cocina con la que estuvo coqueteando una temporada. Se identifica como un italiano aventurero y valiente, con un ADN de superación constante, en donde las circunstancias profesionales le hicieron viajar hasta República Dominicana. Allí conoció a Marina.

Ella es todo empatía y profesionalidad. Nos explica que “vine a España hace más de veinte años. Más tarde, con la idea de seguir formándome como cocinera, hice las maletas hacia tierras transalpinas para trabajar en restaurantes del más alto nivel. Y ahora estoy de nuevo aquí donde mostrar todo mi conocimiento profesional.”

Aunque es una persona que se ha hecho a sí misma, esta joven dominicana estudió cocina en Milán, adquiriendo técnica, experiencia y capacidad de análisis culinario. Hace un par de años, ambos volvieron a poner sus objetivos en España, con la oportunidad de seguir con su sueño y abrir un pequeño local. Fuente del Fresno (Madrid) fue la cuna de su nueva realidad con el nacimiento de AURORA Bistró, el escaparate que necesitaban para exponer toda su filosofía: cocina exquisita de calidad, con productos locales y añadiendo matices exóticos.

Después de un par de años en esta localidad madrileña, dan el salto a la inauguración de CIRCUS, desbordando una explosión de colorimetría y riqueza culinaria en cada una de sus elaboraciones, las cuales te seducen desde el primer instante. CIRCUS es el resultado de una (re)evolución gastronómica y empresarial.

Andrea se encarga de la recepción de clientes y de tener todo preparado, y Marina es la chef con la que enamora a cada comensal. “Buscamos manipular el producto lo menos posible porque es la base del éxito de nuestra cocina. Si el producto es bueno, no hay que hacer grandes artificios, salvo darle nuestro toque en cocina. Hacemos pocas sofisticaciones pero cuidamos mucho las presentaciones. Aunque cada cliente tiene sus gustos, queremos que cuando prueben nuestras elaboraciones, se sientan satisfechos”, nos confiesa Andrea.

La magia de CIRCUS está estratégicamente situada a orillas del Paseo de la Castellana, entre el área empresarial de Cuatro Torres y Plaza Castilla, en una zona donde las oficinas y la vida “de barrio” coexisten con el ritmo del trasiego de viajeros de la estación de trenes de Chamartín.

El local consta de dos espacios claramente diferenciados: uno inferior, lleno de luz y estética moderna muy bien medida. La barra es protagonista en un ambiente informal, esperando en volver a disfrutar del sonido de las jarras de cristal bailando a lo largo de la misma cuando los protocolos sanitarios nos lo permitan; y un área superior, más diáfana, donde el comensal encuentra la esencia del proyecto CIRCUS, en una sala para 30 comensales.

“Queremos generar empatía desde el principio, buscando la complicidad emocional con el cliente desde que sube las escaleras a nuestra pista central gastronómica”, no expone Marina con su infinita sonrisa. Cuando te sientas en ese entorno multicolor de tonos cálidos y luces de diseño “new vintage” es sentirte como en casa, desconectando de la rutina esperando qué maravilla visual y gustativa nos traerán hoy a la mesa.

Llama la atención su cocina acristalada a todo lo largo del salón donde se puede observar la manipulación y la trazabilidad de todos los platos que se elaboran. Desde allí, Marina recrea toda su profesionalidad en la concepción de platos, muchos elaborados a base de pasta artesana fresca y otros con productos autóctonos italianos. ¡Porque la cocina de este país tan mediterráneo es mucho más que pasta! Y ella lo sabe… y los clientes lo descubren.

Hay que decir que Marina tiene un criterio muy interesante a la hora de elaborar sus platos. Es exigente y exquisita. Es meticulosa y sobresaliente en estética. Ellos lo definen como una cocina sin fronteras. No la quieren catalogar como cocina fusión porque no es lo que buscan, sino destacar lo mejor de ambos continentes y plasmarlo en sus platos. Literalmente, pura magia.

Que comience el Show

Descubrir su Carta es aventurarse en un universo de sensaciones, disponiendo de varias opciones según el hambre que traigas… Pero no te lo van a poner fácil. Desde Platos para Compartir (con productos frescos de temporada) donde puedes degustar su Tabla Circus (interesantísimo surtido de embutidos italianos), o su Vitello Tonnato (redondo de ternera en lochas, mahonesa de atún, anchoas y alcaparras), Carpaccio de Cordero o sus ensaladas…

Y después, los Platos Principales, quienes ofrecen al comensal la posibilidad de elegir entre un verdadero festival gastronómico que van cambiando según la temporalidad. Aquí podemos encontrarnos Raviolis (del Plin, de Rabo de Toro, de Salsiccia e Friarielli…), Spaghettis (a la carbonara, Alla Amatriciana, Cacio e Pepe) Tagliatelle, Gnocchi o sus delicados Lunette. Todo riquísimo. No lo dudeis. ¡Y cómo podemos olvidarnos de sus tradicionales Pinsa Romana (Regina Marguerita, Prosciutto, Diavola, Quattro K, de Mortadela Trufada… o de Nduja con Calabaza -especialidad de este otoño-) con el que el impresionar a tus amistades. Y si eres intolerante al glúten, no hay problema porque preparan platos “ad-hoc” para que tu experiencia en sus instalaciones siga siendo inédita.

Por supuesto, los postres son para poner el lazo final a un espectáculo gastronómico digno de recordar. La Panna Cotta y el Tiramisú, gozan de una fama envidiable… o la Espuma Circus, la cual brilla en lo más alto de la carpa circense.

Estar con ellos es echar horas infinitas de empatía y complicidad. Quien venga a conocernos, queremos que encuentre un local acogedor donde desconectar de la rutina y disfrutar de una cocina exquisita”, nos termina comentando Marina.

En definitiva, cocina casera italiana excelentemente elaborada con toda la pasión que transmiten sus propietarios a la hora de atarse los delantales, para todo tipo de público y para quien quiera disfrutar de una excelente paleta gastronómica en un entorno distendido.

En definitiva, toda una joya gastronómica escondida al norte de la ciudad de Madrid. Porque “La vida es un Circus”… y su cocina, también.

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