Más allá de sus 2.500 años, sus canales navegables y su historia alrededor de su patrimonio natural y cultural, la ciudad de Narbona está de moda.
Porque esta pequeña localidad francesa, situada en la sureña región de Occitania y con algo más de 50.000 habitantes, acoge uno de los escenarios gastronómicos más llamativos de Europa: Les Grands Buffets, todo un espectáculo culinario para los grandes #foodielovers que desean disfrutar una experiencia gastronómica más allá de la mesa versallesca y el mantel de lino.

Les Grands Buffets es un show del ‘know-how’ francés, un escaparate que homenajea a su tradicional cocina, erigiéndose como postulado a la cocina del siglo XIX y salvaguardando su herencia a través de un formato muy popular: el buffet, en donde el cliente puede degustar a demanda los tradicionales guisos del maestro Auguste Escoffier y ‘salpimentada’ por otras propuestas europeas que adornan y exhiben en sus llamativas estanterías.
El maestro de maestros
Auguste Escoffier (1846-1935) fue uno de los precursores de la alta gastronomía francesa, llevándola a su máxima expresión. Ha sido calificado como «el Emperador de los Cocineros» por su maestría en la elaboración y afinamiento de los guisos, introduciendo respeto a la profesión de cocinero con disciplina y sobriedad. En su trayectoria profesional, Escoffier trabajó en grandes hoteles del mundo (Savoy, Ritz…) y editó varias publicaciones gastronómicas de renombre internacional. Todo un maestro de los fogones.

En 1989, el empresario narbonés Louis Privat vió en este ilustre chef el espíritu de seguir perpetuando su tradicional cocina, fundando este escaparate gastronómico y enfocándolo a los nuevos tiempos de consumo, acogiendo cada año a más de 400.000 comensales, de los cuales alrededor de 50.000 son españoles ya que la proximidad de Narbona con España es de tan sólo 2 horas desde Barcelona y 5 horas desde Madrid gracias a los trenes AVE.

El espectáculo culinario francés
Nada más entrar, nos encontramos con elementos de la vida profesional de Escoffier acompañados por otros relacionados con la alta cocina francesa, en donde una formación de impolutos e uniformados camareros reciben a los clientes con la mejor de sus atenciones a la sombra de una morbosa báscula de culpabilidad opípara.
Louis Privat es un ilustrado enamorado del arte a quien le gusta descubrir y exhibir obras relacionadas con ‘la buena mesa’ a través de las diferentes salas temáticas de su restaurante. Cada una de ellas (‘Max Le Verrier’, ‘Le Salon Doré’, ‘Le Palais des Glaces’…) recrean esta filosofía tan esteta. Para Privat lo más importante es el lujo y la calidad, además de la historia y la variedad de su cocina para que esta sea accesible a la clientela a un asequible precio. «La elegancia se nace, pero también se hace», nos confiesa Privat.

Los números son sorprendentes. En Les Grands Buffets, el visitante puede elegir y degustar de entre más de 300 referencias, 45 platos elaborados al momento y 96 variedades de postres y repostería, destacando 150 recetas de la guía culinaria de Escoffier. Les Grands Buffets ofrece asímismo una carta de vinos con una selección de más de 170 referencias procedentes de Occitania, Borgoña, Burdeos, Ródano… o disfrutar del reconocido champagne francés ‘Heidsieck Monopole’ (todos servidos en copa o botella) a precios ‘de bodega’.

Pero… por dónde empezar
Les Grands Buffets posee el reconocimiento del Guinness World Records por la mayor colección de quesos en un restaurante del mundo. Su diseño ha supuesto cuatro años de trabajo hasta alcanzar sus 111 variedades. Un sorprendente escenario de 30 metros lineales abastecido y presentado a diario por un equipo de cuatro personas especialmente dedicadas a ello, proponiendo varias selecciones temáticas para que cada comensal descubra los grandes clásicos o propuestas insólitas, tanto nacionales o internacionales.

Una espectacular e hiptónica cascada de Langosta preside la sala “Le Plateau Royal”, donde encontraremos una selección de mariscos como bogavantes, ostras, gambas, almejas, cangrejos, destacando también seis variedades del auténtico salmón noruego.

Siempre impulsados por el deseo de hacer accesibles las grandes recetas de alta cocina francesa, Les Grands Buffets ha enriquecido su prestigiosa carta ofreciendo platos ‘dignos de reyes’: Canard au Sang (Pato a la Sangre), Le Liévre a la Royale (Liebre a la Royal), Caracoles a la Borgoña, Dorada al Anís Estrellado, Gratinado a la Dauphinoise, Sopa de Cebolla con caldo de Setas y Oporto, o su afamado Ratatouille son algunos de sus ejemplos.

Evidentemente, el foie es una auténtica estrella culinaria y se presenta en una variedad exquisita (trufado, ahumado, con Armagnac o en una deliciosa crema quemada al Oporto). La sala ‘Rôtisserie’ es un inmenso asador panorámico donde se cocinan platos al momento y al gusto del comensal.

El momento dulce llega en La Pâtisserie y el Palais des Glaces, donde las recetas más tradicionales y todos los grandes clásicos de la pastelería francesa son elaborados diariamente por un equipo de maestros pasteleros, acompañados de una espectacular fuente de chocolate donde degustar también los mejores helados y pasteles tradicionales.

¿Merece la pena visitar Les Grands Buffets?
Sí, por dos motivos: el primero, una escapada siempre es motivadora y el accesible viaje desde España a Narbona, una ciudad que posee una interesantísima historia y pasear por sus calles es un auténtico viaje en el tiempo; y el segundo, disfrutar de un refinado espectáculo gastronómico al que no estamos acostumbrados donde la histórica cocina francesa se muestra de forma accesible y elegante a la vez que sabrosa. Una experiencia realmente inolvidable. ¿Y lo negativo? La lista de espera puede ser de varios meses, pero todo es proponérselo.