Si vives o estás por Vigo -o alrededores- y eres un amante del producto y la gastronomía de primera, sigue leyendo, porque si aún no conoces La Mesa de Conus te estás perdiendo una experiencia de esas que quedan en la memoria y el paladar...

Cuando Víctor Conus abrió las puertas de este sueño hecho realidad en el mes de marzo -para cerrar a los pocos días por el estado de alarma- lo hacía con una gran mesa corrida ideal para doce comensales como protagonista del amplísimo local. Ahora a ella se suman dos mesas altas independientes en medio del salón -presidido por un vistoso cuadro de flamencos-, para dar la posibilidad de separar a los comensales por grupos e incluso de acoger a algunos más si acuden juntos.

Por tanto se puede escoger zona, pero no la comida… Porque en La Mesa de Conus se va a comer lo que Víctor propone -adaptado a alergias y gustos previo aviso-, un menú único que cambia semanalmente y que depende 100% del mercado.

Y si ahora nos fijamos en la temporada, el tomate y el bonito del norte están en pleno apogeo, así que el chef conquista estos días con un maravilloso Chuletón de tomate del que va variando la ‘compañía’ y el resultado siempre es de 10. Porque el tomate, de piel fina, dulce y carnoso, es de huerto propio, ¡Y eso se nota! Y hablando del huerto, de allí salen todas las verduras y hortalizas que sirve, es decir, recogidas, ‘cocinadas’ y al plato.

A este refrescante y sabroso entrante se suman los inamovibles de la casa: la Paleta ibérica de bellota Doña Lola -empresa de su familia- y las deliciosas Croquetas ‘de la Yaya’. Entre los segundos no suele faltar un arroz con algo de pescado o marisco, que enamora al igual que el Bonito-cebolla escabechada-ravioli de huevo frito. Entre las carnes, los cortes de cerdo ibérico son los protagonistas con recetas tan apetecibles como Presa ibérica-patata-Padrón-jugo trufado. Y esto son solo algunos ejemplos y decimos ejemplos porque el menú cambia…

Punto y aparte merece una sorpresa para los queseros como la que sirve de vez en cuando, un corte de Savel, el mejor queso azul de España. Y para terminar, por ejemplo, el Milhoja de maracuyá y luego, otra de las sorpresas de Victor: El último un beso... un dulce que es mucho más que eso.

En total, seis pases (más los extras) que se pueden acompañar de una buena selección de vinos y cervezas -no tienen bebidas azucaradas-. Hay que recordar que el concepto está pensado para adultos -o niños mayores y ‘de buen paladar’. ¿Reservamos?