Una joya arquitectónica en el centro de Madrid

Aitor Enatarriaga es economista y profesor universitario. Pero este emprendedor madrileño con notables raíces vascas tiene un currículum sencillamente impresionante.

Desde hace tres lustros Aitor dirige el Club de Golf Retamares y hace aproximadamente un año decidió devolver a la vida al Gran Café El Espejo, uno de los lugares más emblemáticos del centro de Madrid.

Todo madrileño que se precie está obligado a visitar este edificio situado en una ubicación envidiable como es el Paseo de Recoletos, donde cuenta con un estilo art nouveau en su pabellón acristalado y disfrutar de una preciosa y coqueta terraza. Sin duda uno de los mejores escenarios de las mejores de la capital.

Producto de Mercado

El Gran Café El Espejo cautiva a todo mortal… e incluso a la realeza. No en vano, la infanta Elena de Borbón estuvo comiendo allí recientemente con unos amigos para degustar algunos platos de “una carta renovada, que no moderna”, como destaca el propio Enatarriaga, «en una zona muy señorial, muy bonita y muy cómoda de pasear en pleno corazón de Madrid, gracias a los espectaculares 700 metros que recorren desde la Plaza de Cibeles hasta la de Colón”.

“De primeras, nos encontramos con un precioso edificio de principios del siglo XX, una joya acristalada; no en vano mucha gente para en el Paseo Recoletos para hacer fotografías al pabellón. Pero dentro encontramos también una terraza que sorprende mucho y una carta renovada que se basa en los productos de mercado, dándole valor a la comida ligera, de verduras, a una comida no demasiado complicada con calidad extrema, que la gente es lo que está buscando”, nos explica Aitor Enatarriaga.

Una carta en la que destacan la incorporación de los pimientos al estilo Julián de Tolosa o las carnes de los maestros parrilleros Mikel e Iñaki Gorrotxategi, todos ellos buenos amigos de Aitor. Sin olvidar, por supuesto, de los postres de Paco Torreblanca, elegido mejor pastelero del mundo en 2022 y cuyo nombre da lugar a una marca de la que Enatarriaga es embajador.

Aquí pudimos degustar manjares como la Lechuga Viva de la Huerta de Floren Domezáin, Puerros de Mendavia Confitados a la brasa con Queso Idiazábal, Salmón Salvaje asado sobre Falso Risotto, las Albóndigas de ternera gallega con Patatas Rosti o la tarta de queso de Camembert y Brie con sablé y sal maldón.

Cuatro valores cardinales

“Nuestra carta se divide en cuatro sectores. La parte más importante es la healthy, dominada por las verduras como la lechuga viva, el tomate antiguo, los pimientos, unas habitas tiernas que traemos de Tudela o los puerros. Todo ellos espectacular. Luego hay una parte ‘para compartir’ con platos como el Brioche de Rabo de Toro, las croquetas o las zamburiñas. Finalmente pasamos a la parte de la ‘comida fuerte’: salmón, un bacalao buenísimo, la carne del norte de España.. ¡Qué te voy a contar de los postres de Paco Torreblanca! Tienen su punto de sal y de azúcar perfecto, es un postre que llena poco y te deja gran sabor de boca”, apunta Enatarriaga, fundador y responsable de la mítica discoteca MOMA en Madrid.

“Renovamos la carta cada seis meses. Y ahora, en marzo, volveremos a hacerlo, para disfrutar de una carta de primavera y que los clientes tampoco se aburran. Una carta muy extensa pero que está saliendo muy bien porque la gran mayoría de clientes que vienen al Gran Café El Espejo, repiten”, presume el emprendedor madrileño.

Amante del lujo

Aitor Enatarriaga es un gran amante del lujo y la exclusividad. Vive a caballo entre Madrid y Marbella, pero antes residió en lugares como Seattle, Washington, Nueva York, Miami y Qatar, con el objetivo de completar su formación, buscando también aportar nuevos horizontes a su particular visión de la vida. El Gran Café El Espejo estaba pidiendo a gritos alguien que lo rescatara de la miseria en la que estaba sumido, y encontró en Aitor Enatarriaga a su salvador. El emprendedor nos explica cómo fue el proceso de adquisición de este mítico local, santo y seña de los cafés literarios de Madrid del siglo XX junto a su vecino Café Gijón.

“Realmente no ha estado abandonado. La empresa que tenía la propiedad anterior hizo una reforma en 2019, pero luego entró en quiebra y nosotros lo compramos en concurso de acreedores, en donde hemos hecho un trabajo muy bueno de renovación de materiales”, explica Enatarriaga mientras nos dirige su mirada hacia las elegantes barras marmoleadas y los botelleros de cristal. “Hemos recuperado y renovado los suelos, y restaurando las maderas que es una parte importantísima del restaurante. Un trabajo de mucho esfuerzo porque, además, hemos decidido mantener a la plantilla existente para poner a flote El Gran Café El Espejo”, termina explicando.

Hasta el infinito y más allá

Como si de Buzz Lightyear (el simpático astronauta de la saga ‘Toy Story’ se tratase), Aitor asegura tener por lema ‘To infinity and beyond’ (hasta el infinito y más allá), por lo que promete no parar en su carrera empresarial.

Tiene un amplio conocimiento de la hostelería gracias a su excelente gestión en el Club de Golf Retamares y ahora traslada esta actividad económica al Gran Café El Espejo. “Nosotros, en Retamares, somos los propietarios de la parte de hostelería que incluye 6.000 metros cuadrados. Tenemos también un pequeño hotel boutique de 28 suites y realmente nuestra aportación en Retamares es darle valor al club con la gastronomía. Nuestro punto fuerte son las bodas, donde celebramos más de 100 al año y luego tenemos muchos eventos corporativos relacionados con el mundo del motor y muy unidos con la sostenibilidad gracias al golf”, termina explicando Enatarriaga.

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