¡Es tiempo de cocido madrileño!

Reúne todos los ingredientes para ser la estrella indiscutible entre los platos de cuchara. Más aún cuando hablamos del ‘madrileño’ y su ritual en vuelcos, que podemos saborear en estos tres restaurantes y que nos hacen sentir auténticos ‘gatos’ al menos un día a la semana

El Jardín de Arturo Soria

Desde su apertura en mayo de 2020, de la mano de Jesús González Espartero, se ha convertido en uno de los vergeles más famosos de la capital gracias a un entorno mágico con un gran jardín que acoge la preciosa terraza y el salón acristalado.

La máxima de ‘producto, calidad y tradición’ en la que basan su cocina se traduce también en su cocido madrileño, que sirven solo los viernes y en dos vuelcos: por un lado, la sopa con fideos y por otro los demás ingredientes, entre los que no faltan los garbanzos castellanos, la zanahoria, el repollo, la patata, el morcillo y la panceta. Además, siempre acompañan el plato con tomate rallado con comino, sal, aceite de oliva virgen extra y ajo y con una vinagreta vasca de puerro y piparras.

Luz de Lumbre

Ubicado en San Lorenzo del Escorial y con un concepto más informal, Luz de Lumbre es el segundo proyecto de Cata Lupu, al frente de La Taberna de Elia. Se trata de un local donde uno se siente como en casa, con una oferta tan amplia y deliciosa que apetece ir todos los días. Y ahora más que nunca, siendo los jueves el dia cuando van a servir su riquísimo cocido madrileño. Como todo lo que hace Cata Lupu, este es pura tradición, lleno de sabor y productazos …porque ese es el truco. Lo sirve todo junto pero no revuelto.

A la mesa llegan la sopera, una fuente de garbanzos con un punto perfecto; la verdura -zanahoria, patata y nabo- y el repollo rehogado con sus ajitos y pimentón; otra con las carnes (gallina con un toque de brasa, morcillo, lacón, jamón, panceta, tocino ibérico, morcilla y chorizo asturianos ahumados y una exclusiva papada ibérica que es una joya). Y separado de estas, porque bien merece un ‘aparte’, nos encontramos con el tuétano -que lo prepara a la parrilla- y es otro de los puntos diferenciadores de este nuevo cocido de la sierra-. Los acompañamientos, que no dejan de dar su toque y para muchos son un imprescindible, son unas adictivas piparras -agridulces y picantes-, la salsa de tomate con cominos y un bollo de pan hecho en casa y recién horneado que es el aliado perfecto del tuétano.

Ponzano

Aunque el 27 de febrero sea el Día Internacional del Cocido, en Ponzano lo celebran cada miércoles con su menú del día. En el restaurante de Paco García se esmeran en hacerlo de la manera más tradicional. Empiezan a prepararlo a las 8 de la mañana del día anterior cociendo durante 5 horas -para que suelte todo su jugo- los huesos de caña y de rodilla, puntas de jamón, carcasas de pollo y los garbanzos. Tras reposar durante la noche, cuecen durante tres horas más todas las carnes.

En este rincón de Chamberí el cocido pasa por los tres vuelcos más célebres: la sopa, los garbanzos con la verdura y el despliegue de carnes y chacinas. Además, para coronar la experiencia, el cocido de Ponzano también incluye un mollete de pan cristal caliente de Viena La Baguette untado con morcilla. ¡Buenísimo! Una propuesta muy completa que, junto con bebida, postre y café. También se puede pedir por encargo para grupos de 10 o más personas cualquier día de la semana.

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