El reestreno de La Malaje (Madrid)

No hay ninguna duda que la cocina de Aarón Guerrero y Manu Urbano nos engancharán desde este nuevo local porque, como ellos dicen, “el sur nos atrapa”.

Nueva ubicación con terraza y cocina non-stop para disfrutar también de todo el sabor del sur a la hora de desayunar o merendar, una carta de picoteo con irresistibles opciones, un menú tapeo y dos gastronómicos

En el corazón de La Latina está la mítica Plaza de La Paja, un amplio espacio lleno de historia con la imponente Capilla del Obispo o los famosos jardines del Príncipe de Anglona a cada lado… Y ahora, en el número 10, hay un nuevo vecino digno de parada en cualquier paseo o destino directo: La Malaje

Y pese al significado del nombre, la fama precede a este restaurante y a sus responsables, que se acaban de trasladar desde la calle Relatores a un espacio con un encanto indiscutible y con diferentes y sabrosas alternativas según la zona en la que nos sentemos. Manu Urbano y Aarón Guerrero se mudan para seguir conquistando paladares con todo el sabor del sur. ¿Pasamos?

El cambio de zona supone más capacidad, ya que incluso en la misma plaza se puede disfrutar de su cocina al aire libre, en este caso del tapeo de su Carta Taberna.

Aquí las mesas son para un máximo de cuatro personas y se pueden -y se recomienda- reservar. El interior, decorado con sencillez y exquisito gusto por Estudio AM – Sofía Abaad y Ascensión Martín- nos traslada directamente al Mediterráneo, entre Tarifa y la judería de Córdoba, con un recordatorio a la antigua La Malaje, ya que las paredes están adornadas con los mismos platos y las maderas que allí firmaban los clientes…

Se divide en tres plantas: la barra de servicio, pero con algún barril para poder ‘apoyar el codo’ da paso a un luminoso salón con sillas de mimbre, manteles blancos y farolillos del azul del mar en las mesas y un ‘rincón en alto’ muy especial; en la segunda planta encontramos la misma estética, eso sí, aquí son las enredaderas las que adornan las paredes. La tercera altura tiene una magia especial y un aire más sofisticado ya que está destinada a los menús degustación. Aquí hay butacones del mismo azul que los mosaicos que enmarcan las ventanas y preside un gran cuadro taurino de Joaquín Sabina -que para quien no lo sepa, su sueño era ser torero…- y le acompañan otros con la misma temática del pintor y escultor jerezano Balcris, que además están a la venta.

¿Y ahora qué se come?

En la nueva ubicación amplían horario –non-stop a diario y desde bien temprano- y con ello su oferta. Ahora en La Malaje también se puede desayunar y Manu propone empezar el día con opciones para todos los gustos.

De base, una buena tostada del Obrador San Francisco o del Grupo Viena para ponerle siempre una base de mantequilla (de cabra, vaca, oveja o ahumada por ellos) o aceite (arbequina y otra variedad más fuerte que irá cambiando), y luego añadirle mermelada casera, algún ibérico (paté, chicharrón, jamón, queso…) o aguacate.

Otra opción más contundente son los Huevos Benedictine, un clásico del que puede escogerse el pan, la salsa y la proteína. Y, para los golosos, bizcochos caseros.

Para acompañar el sólido, una selección de zumos y batidos naturales que variarán según el mercado. Hasta los más dormilones podrán empezar el día con energía porque sirven desayunos hasta las 13:00 h. Y si, ni así llegamos, también sirven lo mismo para merendar de 17:00 a 19: 00 horas.

Otro bocado que se han traído de Tirso y que ya no puede faltar son los Molletes, que de hecho se han multiplicado y están disponibles desde primera hora hasta las 8 de la tarde.

Pero quien conozca a Manu, Aarón y La Malaje, sabe que aquí el verdadero placer es sentarse a comer o cenar y acompañar su oferta con la cuidada selección de vinos y generosos andaluces que alberga su bodega. Para ello, varias alternativas: 

  • La carta Taberna, con una sección de escabeches –donde destaca la Suprema de pintada en escabeche con ensalada templada de pochas y berenjena asada o el clásico Salpicón de vaca y platos típicos de picoteo como los Boquerones al ajillo del revés o los Berberechos al curry verde con amontillado de café, entre los que tampoco faltan las frituras –Bienmesabe o Tacos de merluza en adobo de feria-. A todo esto se suman dos o tres más contundentes como el Ala de raya con salsa de menudillos, los Tortellini de berza esparragaos o el Solomillo al whisky con trufa de verano, y algunas sugerencias del día 100% de mercado que suenan tan rico como: Bonito encebollao con salmorejo o Burrata con pesto de tomate y pipirrana de melocotón.
  • Un completo Menú Tapeo individual, que incluye 12 tapas en 4 tiempos, cambia con el mercado y es perfecto para adentrarse en el sur.
  • Y dos opciones de Menú Gastronómico en las que el chef da rienda suelta a su talento: uno corto, con tres aperitivos y cuatro platos; y uno largo, con el mismo número de aperitivos pero siete platos. Para disfrutarlo está reservada la tercera planta, con capacidad para diez personas (en grupo o mesas separadas) y con unas maravillosas vistas sobre la plaza presidida por la Capilla del Obispo. Para disfrutar de cualquiera de estos menús, hay que reservarlos con 24 horas de antelación.

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