De ultramarinos a restaurante imprescindible en Chamberí

Restaurante Ponzano cumple 40 años y el secreto de su éxito sigue siendo el mismo: productos y cocina de primerísima calidad, y una forma de entender la hostelería basada en el oficio, la constancia y la honestidad.

El Bar Restaurante Ponzano (C/ Ponzano, 12, Madrid) celebra en 2026 un doble aniversario muy especial: 40 años desde que se convirtió de ultramarinos a bar-charcutería-jamonería y 25 años desde que Paco García -conocido por todos como “Paco Ponzano”- tomó las riendas del proyecto de su padre, convirtiéndolo en una de las casas de comidas más honestas y queridas de Madrid.

Todo empezó con una barra en la que se daba de comer a la gente del barrio, a cualquiera que se acercara, sin artificios ni discursos. Paco, que hasta entonces trabajaba como auditor financiero, decidió dejar su carrera profesional para dedicarse al negocio familiar y a una pasión heredada: la cocina.

El local fue creciendo de forma natural: ampliaron el espacio, se reformó el local contiguo, y en 2008 nació lo que hoy conocemos como Bar Restaurante Ponzano (familiarmente Ponzano12), un restaurante sencillo y acogedor pensada para que lo importante sea lo que llega al plato. Detrás de todo este engranaje hay también un trabajo silencioso y fundamental, el de Melania Berdún, compañera de vida y de proyecto de Paco.

Sin trampa ni cartón

Aquí no se reinventan recetas, ni se versiona la tradición. En Ponzano, como buena casa de comidas, se come lo que se espera comer: gastronomía popular española, la de siempre, la que canta Paco con sus sugerencias: guisos, escabeches, platos de cuchara y un recetario clásico que sigue llenando mesas año tras año. Patatas a la importancia, Sopa castellana, Perdiz en escabeche, Gallina en pepitoria, Bocartes a la bilbaína, Callos a la Madrileño o unos Torreznos bien sufladitos forman parte de un repertorio que no entiende de modas.

Uno de los grandes pilares de la casa es su Menú del Día, convertido casi en una institución en el barrio. Paco ofrece un producto de mercado excepcional que justifica por qué el local se llena cada mediodía, con platos de siempre como Fabada, Caldo gallego, Lacón con Grelos (homenaje al cocinero gallego que estuvo con su abuelo cuando empezaron).

Mención especial merece el Cocido Madrileño completo de los miércoles, un ritual con fieles que reservan semana tras semana y que demuestra que la cocina tradicional, bien hecha y a precio justo, sigue teniendo un gran público en la capital.

Desde el nacimiento de esta casa, la filosofía ha sido siempre la misma. Seguimos fieles desde los años 80 a las recetas tradicionales, sin dejarnos influir por las modas pasajeras ni cambiar la elaboración de nuestros callos, escabeches, mollejas, una ensaladilla rusa que hacemos en casa todos los días… La moda es la que ha ido evolucionando hacia el tipo de cocina que hacemos. Y creo que por eso llevamos gustando a tantas generaciones,” nos apunta Paco.

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