Un viaje a la auténtica cocina siciliana

El restaurante Bedda Màtri (Castelldefels, Barcelona) es la segunda parada del periplo por la gastronomía italiana que propone el grupo Dolcevita Gusto Italiano, una auténtica oda al producto y a la “cucina della mamma siciliana”.

“Desde que llegué a Barcelona tenía en mente abrir un local dedicado a Sicilia, a sus sabores, aromas y colores, de los que soy un amante indiscutible. Quería seguir con la filosofía del grupo de brindar aquí la cocina más auténtica, la de ‘la mamma’, pero también la cocina de las calles, la de los carritos tan típicamente sicilianos”, subraya Emmanuele Stevanato, creador e impulsor del Grupo Dolcevita Gusto Italiano.

La Sicilia callejera

En este flamante restaurante, la gastronomía de Sicilia habla en voz alta, con esa mezcla de orgullo, exageración y proximidad que define a la isla. Es una cocina generosa, rotunda y con carácter, y un local que nos transporta a la isla a través de un lenguaje visual disruptivo y lleno de contrastes, con algunas obras únicas, creadas por artistas emergentes.

Bedda Madre pone sobre la mesa la Sicilia callejera, la de los mercados, la del colorido y el ruido estridente, pero también la cocina cálida, exagerada y abundante de las casas. Ese equilibrio se refleja en la decoración: un espacio que se abre como un callejón cuidado y desemboca en un patio tradicional.

El restaurante es, ante todo, una oda a la esencia de una tradición milenaria, donde el mejor secreto no está solo en unas recetas mestizas que llevan siglos viajando entre culturas, sino también en la calidad casi sagrada de su producto.

Una materia prima que viaja desde la isla hasta la cocina: quesos y embutidos sicilianos, pistacho de Bronte, ricotta fresca, almendras… que el chef siciliano Gaspare Citarrella transforma inspirándose en ese recetario rico y milenario que se mueve entre lo árabe, lo griego, lo español, lo italiano…

Un siciliano no te dice te amo. Te cocina

Un cartel luminoso de la sala lo advierte: “Un siciliano no te dice te amo. Te cocina”. Y el chef de la casa lo hace al más puro estilo de su tierra natal. El comensal debe saber que “su dieta va a sufrir” (tal y como irónicamente se presenta la carta) porque aquí “se empieza poco a poco -tal vez-” (entrantes); luego “la cosa se pone seria” (primeros) para catar «la reina de la mesa” (pizzas) y comprobar que “el paraíso existe” (postres).

Así, hay entrantes absolutamente de locura, como el favorito de Emmanuele, los “Mangia e Bevi” (una cebolleta envuelta en panceta), que ha rescatado de los mercados de Palermo y que conecta la tradición siciliana con el calçot catalán. Destacan también, los Arancini rellenos (100% street-food siciliano); o las bravas sicilianas, las “Cazzilli Palermitani”, una enorme patata frita con salsa de ajo y pesto de pistacho.

La “cosa se pone seria” con el plato estrella de la coquinaria siciliana, reflejo fidedigno de su mezcolanza de culturas: el cuscús de pescado real. También se pueden saborear platos tan caseros como los Anelletti al horno rellenos de ragú de carne, mozzarella, guisantes y queso caciocavallo; o los Canelones con crema de brócoli, queso caciocavallo y miga de pan salteada; o los Spaguetti al fuego, con ese picante que le da tanto carácter (para llorar de felicidad).

Más de una docena de pizzas aspiran a ser las “reinas” de la mesa, para preceder a las puertas del paraíso del dulce. Porque Sicilia es para los golosos un auténtico edén y Bedda Madre es una muy buena sucursal… (o no). Aunque más que entrar al paraíso, lo que se propone es pecar con postres como el Biancomangiare, el bocado dulce más tradicional de Sicilia; o el icónico Cannolo siciliano relleno de ricotta fresca dulce; o la delicada cassata siciliana en copa.

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