48 horas en El Bierzo

El Bierzo es una comarca de la tierra leonesa que quien la visita, se enamora al instante. Y no sólo por su belleza natural, sino por las historias que esconde en cada uno de sus rincones y de las personas que habitan allí. Comenzamos 48 horas llenas de ilusión, trabajo, esfuerzo y cariño patrio de la mano de Bierzo Enoturismo.

Como hemos presentado, esta comarca está situada al oeste de la provincia de León, limitando al norte con Asturias y al oeste con Lugo y Orense. Compuesta por 38 municipios alrededor de varios valles en la cuenca del río Sil y rodeada de montañas de gran altitud las cuales propician un microclima de temperaturas más suaves que las comarcas que la rodean, podemos asegurar que es aquí donde reside gran parte del secreto de su sorprendente belleza natural.

Molinaseca, uno de los pueblos más bonitos de España

Nuestra ruta comienza desplazándonos hasta la bucólica localidad de Molinaseca (próxima a Ponferrada), donde parece que el tiempo se detuvo hace diez siglos. Esta pequeña localidad (de origen romano que se asentó aquí como núcleo minero) destacó sobre todo en el siglo XII por su vida monacal estrechamente vinculada al Puente de los Peregrinos, una construcción de planta románica que se eleva sobre el río Meruelo, pudiendo considerarse como inicio del pueblo y cuya parte histórica concluye a los pies del viejo crucero de piedra, dos símbolos inequívocos de su tradición jacobea.

Este fervor espiritual (del que aún hoy se respira gracias a la gran afluencia de peregrinos que visitan la población camino a Santiago de Compostela) aceleró su crecimiento económico al dotarla de elementos característicos como iglesias, hospitales y albergues en torno a la calle Real. En un conjunto urbano reducido, Molinaseca sorprende por la cantidad y calidad del arte que aquí se encuentra. Pasear por sus estrechas calles requiere de pasos cortos, donde el tiempo se dió un respiro, observando cada detalle a través de sus graníticas viviendas y tejados de pizarra, balconadas y galerías voladas de madera de castaño, escaleras exteriores y algunas casas solariegas con portadas de sillería y escudos nobiliarios.

Hijos de la tierra

Empecemos por los vinos. Hace ya 2000 años, los romanos Plinio el Viejo y Estrabón citaban de la existencia de viñedos en la actual comarca de El Bierzo, derivado de la ciudad prerromana Bergidum. No obstante, la mayor expansión del viñedo local estuvo vinculada al auge de los monasterios medievales cistercienses por ser el propio vino como una parte esencial para el Culto y porque era considerado básico para su alimentación.

Por lo tanto, no resulta extraño que este producto ocupe ya -desde hace siglos- un papel muy destacado en la vida económica de la comarca y adquiera un desarrollo cada vez más importante según avanzamos caminando por los siglos, llegando hasta nuestros días como un icono gastronómico de carácter internacional en sus 74 bodegas certificadas adscritas a la Denominación de Origen Bierzo.

• Bodegas Cantariña (Villafranca del Bierzo).Un proyecto vitivinícola que nace de la ilusión de los hermanos Ysart Álvarez de Toledo por recuperar una actividad que su familia había abandonado hacía décadas pero de la que aún se conservaban dos joyas: Los Pinos y Valdeobispo. Con el fruto de estas dos viñas, uno de los hermanos (Santiago) retoma la viticultura y la elaboración del buen vino en El Bierzo, teniendo a la uva Mencia y Godello -así como muchas otras variedades amparadas en la DO- como iconos de sus cultivos. Amor por el terruño, cultivo ecológico, autenticidad y vinos disfrutables son sus herramientas de éxito.

• Encima Wines (Molinaseca). La historia de esta bodega empezó hace más de 80 años en la antigua sinagoga de Ponferrada (templo judío que después sería transformado en bodega con el nombre de La Bóveda) donde trabajaba el abuelo Benito Otero quien vendimiaba a mano las viñas centenarias de uva mencía que hoy son el corazón de Encima Wines. Esta herencia viticultora llega hasta nuestros días de la mano de su nieto Manuel Benito Otero aportando una mayor calidad a sus producciones, elaborando vinos tranquilos, sin inventos y sin prisas. Sólo trabajo y paciencia. Aquí encontrarás el sabor más tradicional, un acercamiento histórico apasionado, pero con pequeñas sorpresas que hacen que sus vinos sean ‘unos Bierzos’ con un toque diferente… Porque el vino no entiende de edades, sino de gente que lo disfruta.

• Bodegas Godelia (Cacabelos). Godelia es un momento en el Camino de Santiago. Es el sueño apasionado por la agricultura, por la creación de un legado y una herencia vitivinícola en El Bierzo. Nace a finales de 2009 como una pasión por la naturaleza, la cual lleva a la familia García Rodríguez a fundar y desarrollar una bodega en el Bierzo que crease valor y futuro para la región. Buscan la excelencia en todas sus elaboraciones, trabajando con un equipo joven, diverso y muy cualificado. Los vinos de Godelia (elaborados con uva Mencía y Godello, fundamentalmente) son únicos y con personalidad, un canal gastronómico para disfrutar de El Bierzo, de alimentar el alma para contar historias, compartir momentos y emociones.

Saboreando la Comarca

Es evidente que una de las arterias que rigen la economía de la comarca es el Camino de Santiago. Así que continuamos nuestro recorrido conociendo otro de los productos tradicionales más auténticos de esta tierra como es la miel. Con la suma de ambos conceptos nos encontramos con Miel Camino de Santiago, un proyecto artesano desarrollado por Borja y Beatriz. Estos dos jóvenes emprendedores de la localidad de Cacabelos apostaron por repartir sus colmenas en puntos muy significativos del recorrido jacobeo que cruza esta tierra para disfrutar de la esencia más exquisita que aportan la flora y las abejas a la gastronomía local, ofreciendo a sus clientes un producto único y de alta calidad.

Sus diferentes tipos de mieles (brezo, castaño, cantueso, flores…), así como otros productos apícolas, son toda una delicia por su pureza y exquisito sabor que envuelve a los paladares más exigentes. Beatriz nos explica que «elaboramos una miel 100% natural. Del panal al tarro. Sin aditivos ni añadidos. Una miel artesana que posee todas las cualidades y características propias de un producto puro desarrollando un plan de trazabilidad para que nuestros consumidores conozcan al detalle de dónde procede la miel que consumen en cada tarro. También hacemos cursos de formación, actividades extraescolares, visitamos los panales… y podéis hasta apadrinar uno.»

El Botillo, patrón gastronómico de El Bierzo

Esto son palabras mayores. Vayas a donde vayas, aquí solamente puedes dejarte llevar por los olores de sus cocinas al compás de sus pucheros cual Flautista de Hamelín. Uno de los innumerables platos que se pueden degustar en esta tierra berciana es el botillo, rey gastronómico desde tiempos inmemoriales y un plato tradicional que se ha hecho imprescindible quien visita este territorio. El botillo (del latín botŭlus, equivalente a lo que llamaríamos embutido) es un producto cárnico elaborado con piezas troceadas procedentes del despiece del cerdo, condimentadas y embutidas que luego es ahumado y semicurado. ¿Y donde lo hacen de lujo y sabe a gloria? En la Moncloa de San Lázaro, en Cacabelos. Sin dudarlo.

Ada Prada y Álvaro Vidal regentan este pequeño oasis del peregrino (y no tan peregrinos) donde comer y dormir es toda una experiencia. La Moncloa de San Lázaro es un edificio con un encanto especial, construido en piedra y madera de castaño. La tranquilidad y la naturaleza son sus valores más destacados. En sus inicios, allá por el siglo XVII, fue un antiguo hospital de peregrinos, transformado en la actualidad hacia la excelencia gastroaventurera más tradicional porque, tal y como nos explica Álvaro con ese carácter afable y espontáneo que le caracteriza, «aquí puedes disfrutar desde un delicioso desayuno en la galería superior o al frescor de la terraza de verano, pasando por el rato del vermut con música en nuestros acogedores salones, o una comida en el patio bajo la glicinia (plantas trepadoras de malvas flores) o al lado de la chimenea, la siesta en una hamaca del jardín, o un chocolate con buñuelos para merendar.» Con estos requisitos pocas más palabras podemos decir salvo… ¿Cuando reservamos?

Y de Cacabelos a Ponferrada

El río Boeza es afluente del Sil y a su paso por esta localidad tiene unas vistas panorámicas que recuerdan la época más industrial de la localidad berciana. Con motivo de nuestras ’48 Horas en El Bierzo’ y ante la invitación de probar una Empanada de Mejillones con Chorizo ‘de morir’ que hacen en el Restaurante La Central, no pudimos resistir la tentación ante saborear semejante presentación.

Este restaurante, colindante al Museo de la Energía, fue una antigua central térmica -actualmente restaurada- donde toda su decoración busca recordar viejas historias empresariales transformadas en placeres gastronómicos que enamoran al primer bocado. Jesús Rodríguez regenta y cocina en este pequeño tesoro del pasado «unos platos tranquilos, con un poco de aquí y otro de alli», como él nos explica. ¡Qué mano culinaria más interesante tiene el paisano!

Los platos que elabora en ‘la sala de máquinas’ son de una sencilla exquisitez, de buen gusto y mejor satisfacción. Su paletilla de lechazo deshuesada rellena con setas y trigueros es un manjar que no puedes dejar escapar, así como su empanada u otros platos como son sus Patatas Confitadas con Cebolla Caramelizada, acompañada de Tirabeques y Setas; o su Rape a la Brasa con Chipirones al Limón… entre otros. ¡Para chuparse los dedos! Mención especial es el pan. Un manjar que le traen todos los días y que no sobra. Crujiente como pocos. Jesús transformó esa energía gastronómica que ha heredado de su familia en esos ‘pequeños grandes placeres’ que te dan sus fogones al manejo de sus profesionales manos.

Alojarse en las alturas

Para poder sacar adelante esta ruta tenemos que buscar una zona estratégica que nos sirva de referencia para llegar ‘a tiempo’ para disfrutar de los placeres bercianos. Y qué mejor escenario que The Rock Suites & SPA para encontrarnos ante un paraje de los que dejan huella. El hotel, situado en la cima de la famosa Peña de Congosto, puedes divisar el mejor de los paisajes de la comarca. Puedes dedicarle horas a observarlo que no te cansas de ello.

El hotel posee un encanto que combina aires nórdicos y conceptos minimalistas que harán sentirte en un lugar especial. Todas las habitaciones son generosas en su espacio y están pensadas para las grandes familias, los más románticos y los viajeros solitarios que comparten afición por la comarca y aman la naturaleza.

Considerado como uno de los miradores bercianos más hermosos, solamente podemos dejarnos llevar por la tranquilidad y la paz emocional que se respira desde el primer instante. Y si de paso, ese ejercicio de desconexión es ayudado con sesiones de SPA, todo es más fácil. Porque en este complejo hotelero lo tienen muy claro y creen que la relajación y el bienestar es una prioridad en la vida actual. Su fin es hacer que el cliente descubra nuevas sensaciones en su cuerpo y mente, y para ello cuentan con unas exclentes  instalaciones y profesionales idóneos para que esta experiencia sea única a través de sus diferentes tratamientos. De aquí al cielo.

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