Segunda Edición del Concurso Regional de Pinchos y Tapas de Castilla y León

El Palacio de Congresos y Exposiciones de León será el escenario los próximos 28 y 29 de septiembre de la segunda edición del certamen, que reunirá a los mejores cocineros y establecimientos de las nueve provincias de la Comunidad.

Pequeña en tamaño, pero enorme en posibilidades, la gastronomía en miniatura se ha convertido en una de las mejores formas de contar la identidad culinaria de una Comunidad que reúne nueve provincias, una despensa extraordinariamente diversa y una tradición hostelera profundamente arraigada.

Los próximos 28 y 29 de septiembre, esa diversidad se concentrará en León con la celebración del II Concurso de Pinchos y Tapas de Castilla y León que tendrá como escenario el Palacio de Congresos y Exposiciones de León. La ciudad toma así el relevo de Zamora, que acogió la primera edición de un certamen promovido por HOSTURCYL, con el patrocinio principal de la Junta de Castilla y León, y concebido para reconocer el talento de los profesionales de la hostelería y convertir la gastronomía regional en argumento turístico.

Dos sabrosas jornadas

Durante dos jornadas, cocineros procedentes de Ávila, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora se enfrentarán a un reto que parece sencillo y que, sin embargo, exige una considerable capacidad técnica: condensar en un pequeño bocado una idea gastronómica completa. Producto, creatividad, técnica, memoria y territorio tendrán que convivir en unos pocos centímetros de plato.

Porque una buena tapa no es necesariamente una versión reducida de un plato. Es otra manera de cocinar. Obliga a concentrar sabores, trabajar las texturas, encontrar un equilibrio inmediato y conseguir que el comensal comprenda la propuesta prácticamente desde el primer bocado. En un concurso de estas características, además, la tapa se convierte en una carta de presentación del cocinero y del lugar del que procede.

Un jurado a la altura del desafío

El certamen contará con un presidente de jurado de indiscutible prestigio: Pepe Solla, al frente de Casa Solla, restaurante que mantiene una Estrella MICHELIN desde 1980 y tres Soles Repsol desde 2014.

La presencia del cocinero gallego introduce además una interesante mirada externa. Su cocina, estrechamente vinculada al paisaje y al producto de Galicia, parte del respeto por la materia prima para construir una interpretación contemporánea de la tradición. Su experiencia permitirá valorar las propuestas participantes desde parámetros que van más allá de la apariencia: técnica, concepto, equilibrio, ejecución, creatividad y, sobre todo, capacidad para convertir un producto en una experiencia gastronómica.

El jurado tendrá ante sí, por tanto, nueve maneras diferentes de interpretar una misma tierra gastronómica. Desde los productos de la montaña y la caza hasta los embutidos, quesos, legumbres, carnes, vinos y productos de la huerta, Castilla y León posee una despensa suficientemente amplia como para que cada provincia pueda construir su propio relato.

León, territorio de tapas

La elección de León como sede no es casual. Pocas ciudades de la Comunidad mantienen una relación tan estrecha con la cultura del tapeo. El Barrio Húmedo y el Barrio Romántico forman parte del imaginario gastronómico de la ciudad y recorrer sus bares, cambiar de establecimiento y descubrir qué acompaña a cada bebida constituye una experiencia inseparable de la visita a la capital leonesa.

El concurso llega, por tanto, a una ciudad que entiende el lenguaje de la tapa. Durante dos días, ese lenguaje se trasladará al Palacio de Congresos, donde la competición servirá para mostrar una versión más profesional, creativa y técnica de una costumbre que en León forma parte de la vida cotidiana.

Pero el verdadero alcance del certamen está probablemente fuera de las propias jornadas de competición. La tapa puede convertirse en una magnífica herramienta de promoción turística porque permite presentar un territorio en un formato accesible, reconocible y apetecible. Detrás de cada creación hay un producto, una tradición, un paisaje y unos profesionales que merecen ser descubiertos.

Nueve provincias, una identidad gastronómica

El II Concurso de Pinchos y Tapas de Castilla y León pretende ser algo más que una competición. Es un escaparate para la hostelería regional y una forma de reivindicar el producto de proximidad, el conocimiento de los profesionales y la capacidad de la gastronomía para generar actividad económica y turística.

HOSTURCYL, que integra a asociaciones y empresas de hostelería, alojamiento y turismo de las nueve provincias y representa a más de 2.700 empresas del sector, sitúa así la gastronomía en el centro de una estrategia de promoción del territorio.

León será durante dos días la capital regional de la gastronomía en miniatura. Y quizá esa sea la mejor manera de entender el espíritu de este concurso: hacer grande Castilla y León a través de algo tan pequeño como una tapa.

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