La Administración Nacional de Turismo de Georgia está comprometida con la promoción de la gastronomía del país que permanece profundamente arraigada en la tradición y el patrimonio, y mantiene una conexión natural con la tierra.
Georgia regresa a Madrid Fusión Alimentos de España 2026 reafirmando su firme compromiso con la gastronomía. En esta nueva edición presentará la cocina del país a los visitantes a través de distintos formatos, con tres sesiones de showcooking y con presentaciones sobre la herencia gastronómica georgiana y su evolución.
“Esta plataforma nos permite no solo presentar la gastronomía georgiana, sino también compartir nuestra identidad, tradiciones y un legado culinario y vinícola con siglos de historia con las comunidades gastronómicas internacionales. Madrid Fusión Alimentos de España 2026 es una de los congresos gastronómicos más influyentes del mundo, reuniendo a grandes chefs, líderes del sector, medios de comunicación y prescriptores de opinión, lo que la convierte en una oportunidad de enorme valor para presentar a Georgia como un destino gastronómico auténtico y atractivo”, afirma Maia Omiadze, Directora de la Administración Nacional de Turismo de Georgia.
Verduras, especias… y cócteles
El lunes 26 de enero, el khinkali, las verduras y las especias serán los grandes protagonistas, mientras que el martes 27 de enero la sesión de degustación se centrará en los diferentes tipos de masas que se utilizan habitualmente en la cocina georgiana y en la importancia del trigo dentro de esta tradición culinaria. Finalmente, el miércoles 28 de enero, la Georgia contemporánea acercará a los asistentes a los cócteles georgianos, maridados con platos que se sitúan entre la cocina mediterránea y la de Oriente Medio.

Más tarde ese mismo día, se proyectará un vídeo especial dedicado a las variedades endémicas de trigo de Georgia, reconocidas por la UNESCO en 2025. Estas variedades de trigo -únicas de Georgia- son libres de gluten y desempeñaron un papel fundamental en la evolución de la humanidad.

El chef Guram Baghdoshvili, propietario del restaurante Karater en Lisboa y Chveni en Tiflis, es un claro ejemplo de la proyección internacional de la gastronomía georgiana. Junto al chef Davit Narimanishvili, dirigirá una demostración culinaria en la que se elaborarán dos platos a base de masa de trigo rellena de carne. Ambos explorarán la riqueza y la evolución de los sabores y técnicas georgianas, así como la manera en que el patrimonio culinario ancestral se adapta a un contexto gastronómico contemporáneo sin perder autenticidad, identidad ni raíces culturales.

Nino Kiltava, restauradora georgiana establecida en Madrid, ha abierto tres restaurantes inspirados en la cocina de su país, tendiendo un puente entre las culturas española y georgiana: Nunuka, Persimmons y K’era. Su objetivo es difundir el patrimonio gastronómico de Georgia en el extranjero, guiando al público a través de la elaboración de masas, la importancia del trigo, recetas tradicionales, técnicas de destilación y bocados de inspiración mediterránea y de Oriente Medio.

Donde Oriente se encuentra con Occidente
En la encrucijada entre Europa y Asia se encuentra Georgia, un país donde los mundos occidental y oriental convergen en un rico tapiz de cultura, historia y sabor. Influenciada por tradiciones persas, griegas y bizantinas, la gastronomía georgiana es una fusión audaz, moldeada por siglos de intercambio cultural.

Aunque Georgia fue un actor más discreto en la Ruta de la Seda que algunos de sus vecinos, emergió con algo excepcional: una extraordinaria diversidad culinaria. Cada región cuenta su propia historia a través de la comida y el vino, dando lugar a una experiencia que es a la vez ancestral y contemporánea.
Color y calidez
Mesas rebosantes de productos locales, frutas exóticas y aromas intensos; una cocina rica en colores y sabores que reúne a las personas en torno a la mesa y dialoga con las culturas vecinas. Estos productos aportan una vitalidad única a la gastronomía georgiana, que también se refleja en los mercados locales del país, conocidos por su incomparable diversidad, frescura y calidad.

Especias aromáticas, frutas secas, granadas y hierbas aparecen en platos como el kharcho, un guiso de ternera y nueces de raíces persas, mientras que las aceitunas, los quesos y los panes planos evocan la herencia de Bizancio y Grecia. Los fermentos, los encurtidos y el uso de hierbas establecen paralelismos con otras cocinas del Cáucaso.