IGP Aceite de Jaén, cinco años de sello europeo

La Indicación Geográfica Protegida Aceite de Jaén es un reconocimiento oficial otorgado por la Unión Europea que certifica el origen, la calidad y las características únicas de un producto ligado de manera directa a su territorio.

Se cumplen cinco años desde que la IGP Aceite de Jaén se posicionó como la primera IGP de aceite de oliva virgen extra reconocida en España por parte de Bruselas. Un aval de la Unión Europea como símbolo de excelencia para este “oro verde” a nivel nacional, europeo e internacional. Este reconocimiento oficial certifica el origen, la calidad y las características únicas de un producto ligado de manera directa a su territorio.

Un certificado que sitúa al aceite virgen extra de Jaén dentro del selecto grupo de productos europeos amparados por el sistema de calidad diferenciada, un mecanismo creado para proteger el valor de los alimentos vinculados a una zona geográfica concreta y a un saber hacer propio.

Contar con una IGP significa mucho más que poseer un sello distintivo: supone la garantía de que cada botella que lleva la denominación Aceite de Jaén procede exclusivamente de aceitunas cultivadas, recolectadas y molturadas en esta provincia andaluza, siguiendo procesos tradicionales que reflejan la experiencia y la identidad de un territorio históricamente ligado al olivar.

Tierra de olivos, cultura y experiencia

El paisaje de Jaén es un horizonte de olivos sin final. Desde las sierras hasta los valles, millones de árboles dibujan un mosaico verde que convierte a esta provincia en un escenario único en Europa y en el mundo.

El Aceite de Jaén no puede entenderse sin su territorio. Aquí, el clima mediterráneo, el relieve ondulado y el carácter de sus gentes se combinan para dar vida a un producto excepcional. El olivo forma parte del paisaje, pero también de la identidad de quienes lo trabajan y lo celebran, generación tras generación.

En este contexto, el oleoturismo se ha convertido en una forma de acercarse al alma de Jaén. Visitar alguna de las 45 almazaras que la componen, recorrer los caminos del olivar, participar en una cata o descubrir las tradiciones locales permite comprender que el aceite es mucho más que un ingrediente: es una cultura viva.

Esencia, sabor y autenticidad

El Aceite de Jaén representa la excelencia de una tierra que ha convertido el cultivo del olivar en arte. Cada botella es el resultado de un cuidadoso proceso que comienza en el campo, entre los olivos centenarios de la provincia, y culmina en las almazaras que transforman las aceitunas en un aceite de calidad superior.

De color verde intenso con reflejos dorados, el Aceite de Jaén se distingue por su perfil sensorial equilibrado y su aroma frutado con notas que recuerdan a la hierba recién cortada, la almendra verde y la tomatera. Su sabor, armonioso, combina un amargo y picante suaves que expresan la personalidad del olivar jiennense y la riqueza de sus variedades.

El producto se obtiene principalmente de la variedad Picual, símbolo de Jaén y garantía de estabilidad, intensidad y carácter. Su alto contenido en polifenoles y su extraordinaria resistencia a la oxidación hacen de este aceite uno de los más valorados tanto por profesionales como por consumidores.

La IGP Aceite de Jaén asegura que cada fase de la producción —desde la recolección hasta el envasado— cumple con exigentes criterios de calidad y trazabilidad. Este control riguroso garantiza un producto auténtico, nacido y elaborado íntegramente en Jaén, que conserva intacta su pureza y refleja la esencia de un territorio sin igual.

Difundir el origen, compartir la experiencia

Desde la IGP se trabaja día a día para dar a conocer el valor, la historia y la calidad del aceite virgen extra producido en esta provincia. La promoción de este sello de calidad no se limita a la certificación del producto: inspiración, educación y conexión de las personas con el territorio, su cultura y su modo de vida.

Las acciones impulsadas por la IGP tienen un propósito común: acercar el Aceite de Jaén al consumidor, al visitante y al profesional, mostrando que detrás de cada botella hay un paisaje, unas manos y un compromiso con la excelencia. Mediante colaboraciones institucionales, campañas de divulgación, actividades culturales y experiencias de oleoturismo, la IGP contribuye a fortalecer la imagen del aceite jiennense como referente de autenticidad en Europa. En datos, en estos cinco años se han llevado a cabo más de 24.000 visitas a la provincia y a las diferentes experiencias oleícolas, almazaras, etc en las que se ha puesto en valor el oro verde de Jaén.

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