Gran parte de la población cree que no consume nada o casi nada de azúcar, pero si examinamos sus dietas seguramente veremos que están consumiendo cantidades excesivas de azúcar refinado sin, ni siquiera, saberlo.

Creemos que estamos comiendo de forma correcta consumiendo alimentos que se venden como saludables e incluso de ‘dieta’ cuando realmente no lo son. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Realmente sabemos lo que comemos? La mayoría de productos del mercado contienen azúcar blanco oculto entre sus millones de ingredientes y no hay que pensar solo en productos dulces, sino también en alimentos salados, incluso los embutidos y el pan contienen azúcar.

¿Por qué es perjudicial el azúcar blanco para nuestra salud? Principalmente porque no es un alimento real. En los procesos que utilizan para refinarlo lo que realmente hacen es eliminar todas las vitaminas y minerales naturales propios del alimento. Por ello se dice que después de refinarlo solo quedan simples calorías vacías.

El organismo absorbe el azúcar de manera tan rápida que se producen los famosos picos de insulina en sangre, donde el cuerpo transforma la glucosa en reservas de grasa. Esto nos hace no solo engordar, sino que también nos genera una situación llamada de hipoglucemia, en la que el cuerpo nos pide más azúcar creándonos una gran adicción, despertando un hambre incontrolable que sabotea cualquier intento de cuidarse.

Expertos en salud han llegado incluso a advertir sobre la peligrosidad del azúcar comparando sus efectos de adicción con los de la droga.

También se está relacionando el consumo de azúcar refinado con la obesidad, el sobrepeso, la mala salud y con numerosas enfermedades. Es, por ello, que todas las grandes empresas alimentarias se están sumando al carro y han decidido sacar al mercado sus alimentos ‘sin azúcares añadidos’, aunque tampoco tenemos que fiarnos de estos productos, ya que eliminan los azúcares sustituyéndolos por edulcorantes químicos que tampoco nos hacen ningún bien.

Entonces, ¿qué debemos hacer? Mirar lo que comemos. Que no nos engañen. Hay que aprender a leer las etiquetas para evitar consumir azúcar refinado y todos sus familiares igual de perjudiciales con nombres como dextrosa, sacarosa, fructosa... Debemos consumir más alimentos reales, que vengan sin etiquetas y aumentar el consumo de vegetales, frutas y cereales integrales que nos aportan energía y vitaminas por ser alimentos naturales.

Y para endulzarnos la vida, que seamos nosotros mismos los que elijamos el endulzante natural que más nos guste y sea bueno para nuestra salud, como la miel, la panela, el azúcar de caña integral o la stevia. Empecemos por pequeñas cosas como comprarnos el yogur sin azucarar y añadámosle nosotros mismos una cucharadita de miel; compremos pan integral de calidad y miremos que no lleve azúcar, consumamos chocolate de más de 70% de cacao sin azúcar refinado. Hagamos pequeños cambios que marquen la diferencia y ayudan a mejorar nuestra salud.

Un artículo de: Cristina Contijoch Díaz (Filóloga y especialista en Gastronomía y Salud por la Universidad de Barcelona).