Cuando el terruño es lo que importa

Viñedos El Pacto (DOCa Rioja) presenta la nueva añada 2021 de sus dos vinos de Viñedo Singular: Valdechuecas y Riojanda. Ubicadas en Cárdenas y Navaridas, estas dos parcelas tan extraordinarias como diferentes entre sí brillaron especialmente en la añada que ahora estrenan.

“Los nuevos vinos reflejan las características de un año seco y cálido, en el que disfrutamos de una vendimia perfecta en Rioja. Tuvimos una meteorología idílica para la recogida de la uva: días cálidos, noches frescas, viento norte y ausencia de precipitaciones durante semanas, el sueño de cualquier enólogo”, explica Raúl Acha, viticultor y director técnico de Viñedos El Pacto.

Las pequeñas “arcas de Noé de la biodiversidad” que son las fincas Valdechuecas y Riojanda resultaron especialmente favorecidas en 2021. “Gracias al buen tiempo pudimos llevar nuestra viticultura ecológica y de mínima intervención al extremo, con apenas tratamientos por la ausencia total de hongos”, asegura Acha. La espectacular sanidad de la uva dio como resultado vinos con un gran equilibrio.

Fueron declaradas en 2020 como Viñedo Singular, una figura de recientemente creada por la DOCa Rioja para proteger el patrimonio vitivinícola y reconocer terruños únicos. Es el caso de estas dos pequeñas fincas centenarias porque ambas han conservado un tesoro en forma de cepas viejas donde conviven diferentes variedades, algunas incluso desconocidas, de multitud de clones que, junto al resto de vegetación que habita cada parcela, forman un grupo de ecosistemas de biodiversidad única.

Valdechuecas

Valdechuecas es el testimonio líquido del amor de una familia -los Acha- por sus viñedos. Ubicado en Cárdenas (Alto Najerilla), varias generaciones han cuidado y mantenido estas parcelas desde que las plantaran entre 1912 y 1918. Algo menos de una hectárea poblada sobre todo por Garnachas, pero también por Tempranillos, Malvasías, Viuras, Gracianos y Mazuelos, además de olivos, higueras o membrillos sobre suelo arcillo ferroso a entre 595 y 620 metros de altitud. Tiene una ligera pendiente, lo que llevó a construir terrazas para frenar la erosión.

Para elaborar Valdechuecas se utiliza un 10% de la uva sin despalillar. El mosto fermenta en hormigón, se descuba y se vuelve de nuevo al hormigón para realizar la fermentación maloláctica. Después, se lleva a un fudre de 2400 litros donde se cría durante doce meses, y posteriormente se embotellan las poco más de 5.000 botellas que salieron de esta añada.

Riojanda

Por su parte, Riojanda cuenta con dos pequeñas parcelas plantadas en 1920 en Navaridas (Rioja Alavesa) que suman poco más que la quinta parte de una hectárea, donde predomina la variedad Tempranillo, aunque también hay otras uvas blancas y tintas. Es una viña prácticamente en llano y situada a 515 metros sobre suelos arcillo calcáreos. Tiene una ligera orientación hacia el este, ideal para recibir los primeros rayos de sol del día y al resguardo del calor excesivo de la tarde.

Toda su vida se ha practicado en Riojanda una viticultura ecológica y biodinámica, respetando los ciclos lunares. Se vendimia a mano, se despalilla y el mosto fermenta en tinos con las levaduras salvajes de la uva. Después, realiza la maloláctica en barricas nuevas de roble francés nuevo de 500 litros permanece aquí durante unos 14 meses para su crianza. En la añada 2021 se elaboraron poco más de 1.300 botellas.

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