Los vinos Sauternes son unos de los más caros y exclusivos del mercado debido a su capacidad para envejecer durante décadas. Probarlo es toda una experiencia para el paladar, que se llena de una frescura, intensidad y complejidad sin igual.

Este vino tan exclusivo, que se cultiva en la región de Sauternes (Burdeos), nace por la acción de un hongo (Botrytis cinera) sobre la uva (se usa la uva Muscadelle, Sauvignón Blanc y Semillón), a las que va deshidratando hasta que adquiere una concentración de azúcares, aroma, acidez, complejidad y sabor exclusivos.

A esto hay que añadirle el singular clima de la zona, que junto con la acción del hongo, convierte al vino Sauternes en un producto de élite.

Un vino tan exclusivo merece ir acompañado de una comida gourmet. Por eso sen aconseja elegir un buen foie gras. Si bien es verdad que en algunas regiones se marida con platos fríos y postres con poco azúcar, con un queso fuerte (cabrales o roquefort) también acertarás, ya que la mezcla de ambos proporciona un exquisito contraste entre el salado y el dulce. Hay expertos que recomiendan incluso maridarlo con alcachofas, ya que así contrarresta su sabor amargo.

Su gusto, aunque básicamente afrutado, transmite una cierta acidez y recuerda en sus aromas a albaricoque, melocotón e incluso miel. De color amarillo dorado, va tornándose oscuro a medida que envejece, hasta alcanzar el color de moneda de cobre antigua. De hecho, es uno de los pocos vinos blancos que envejecen en botella

Esta característica, además de su escasa producción, han hecho que algunos caldos de esta zona hayan llegado a alcanzar casi los cien mil euros en alguna subasta, rompiendo así todos los récords. Una cifra que da idea de la exclusividad de estos vinos, resultado de una conjunción de particularidades especiales y de un proceso de elaboración muy cuidado y artesanal.