Los grandes blancos de Rioja ya no son una excepción

Hubo un tiempo en el que hablar de Rioja era hablar, casi exclusivamente, de grandes vinos tintos. Los blancos ocupaban un discreto segundo plano, asociados en muchas ocasiones a elaboraciones sencillas y de consumo inmediato.

Hoy ese escenario ha cambiado por completo. Una nueva generación de viticultores y enólogos ha demostrado que el blanco riojano puede ofrecer la misma complejidad, capacidad de guarda y personalidad que los grandes tintos de la denominación. Benjamín Romeo fue uno de los nombres que entendió esa evolución antes que muchos otros.

Coincidiendo con el trigésimo aniversario de Bodega Contador, el enólogo riojano presenta Predicador Blanco 2024, la decimoctava añada del blanco más joven de la bodega. Un vino que no busca ser un blanco de verano más, sino una interpretación gastronómica del paisaje de San Vicente de la Sonsierra y Labastida, construida desde el equilibrio entre variedades, parcelas y crianza.

La viticultura se desarrollada bajo criterios orgánicos

Con una producción limitada a apenas 9.000 botellas, Predicador Blanco 2024 nace del ensamblaje de Viura (35 %), Malvasía Riojana (35 %) y Garnacha Blanca (30 %), procedentes de seis viñedos (El Bombón, Sacramento, El Sauco, Hoyo, San Francisco y Murmurón) con cepas de entre veinte y cuarenta años. La diversidad de suelos y orientaciones permite construir un vino donde ninguna variedad pretende imponerse sobre las demás; todas encuentran su lugar en una expresión coral del territorio.

La elaboración mantiene una de las señas de identidad de Benjamín Romeo: intervenir lo imprescindible para que sea el viñedo quien hable. La viticultura se desarrolla bajo criterios orgánicos, con laboreo manual, aportes puntuales de materia orgánica y tratamientos reducidos exclusivamente a los indispensables. La crianza, de nueve meses en barricas de roble francés -un 30 % nuevas y un 70 % de un solo uso-, busca aportar profundidad sin ocultar la identidad del vino. El resultado es un blanco donde la madera acompaña, pero nunca domina.

Nota de Cata

En copa aparecen notas de hierba fresca, flores blancas y fruta de hueso, acompañadas por un perfil mineral y un roble perfectamente integrado. En boca sorprende por su tensión, volumen y frescura, alejándose del estereotipo del blanco ligero para reivindicar un vino pensado para la mesa. Es un compañero natural de pescados, arroces, mariscos o cocina de producto, pero también una invitación a recuperar un hábito cada vez más escaso: dedicar tiempo a una botella capaz de evolucionar durante toda una comida.

Predicador Blanco mantiene además uno de los iconos visuales más reconocibles del vino español contemporáneo: el sombrero inspirado en el personaje interpretado por Clint Eastwood en El jinete pálido. Una imagen que, dieciocho añadas después, sigue simbolizando el carácter inconformista de un proyecto que ha contribuido a redefinir la identidad de los blancos riojanos.

En una época en la que muchos vinos buscan impactar desde el primer sorbo, Predicador Blanco 2024 apuesta por algo menos inmediato y mucho más difícil de conseguir: crecer en la copa, evolucionar durante la comida y recordar que los grandes blancos no necesitan levantar la voz para dejar huella.

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