Bodegas Corral fue fundada en 1898 por Don Saturnino Daroca, cosechero y bodeguero que plantó sus primeras viñas en Sojuela (La Rioja). Después de diversas generaciones dedicadas al negocio, y de tomar el nombre y el escudo de armas de la familia Corral, es a mediados de los cincuenta cuando la bodega se desarrolla comercialmente abriendo nuevos mercados.

En 1974 inaugura sus instalaciones en Navarrete (La Rioja), situándola en el eje de La Ruta Jacobea del Norte y la Ruta de Navarra. En este enclave se levantó en 1185 el complejo hospitalario y asistencial para peregrinos de San Juan de Acre, cuyos vestigios están dentro de la bodega.

Fue Florencio Corral, nieto del fundador de la bodega, quien comenzó la plantación de este viñedo en altura y en una finca de viñedo ecológico con suelos muy especiales.

Situada en un altiplano en la localidad de Navarrete, a 611 metros de altitud de media, cuenta con una climatología de gran influencia continental y mediterránea (e incluso algunos años atlántica). Su suelo es arcilloso-calcáreo con muchos cantos rodados.

Un viñedo que se plantó en los años ochenta buscando la calidad, los bajos rendimientos y la elaboración de un vino tempranillo diferente al conocido hasta entonces en La Rioja.

Las uvas que se utilizan para la elaboración, tanto del crianza como del reserva, provienen únicamente de esta finca, una plantación de 10 hectáreas de viñedo con cepas que tienen entre 30 y 40 años de antigüedad.

Desde 2015 el viñedo se cultiva en ecológico, respetando la fauna y reintroduciendo especies vegetales de la zona. En 2018 se solicitó la inscripción del viñedo en certificación ecológica pero comenzaron tres años antes a trabajarlo así porque, según palabras de Carlos Rubio, enólogo y gerente de la bodega, “es la única manera que conocemos para cuidar de nuestro mayor patrimonio, el viñedo”.

En 2017 la Cámara de Comercio de La Rioja otorga a la bodega un reconocimiento por su labor en internacionalización. Y un año después, es seleccionada entre las cinco mejores bodegas de España en International Wine Challenge 2018.

  • Una tierra, dos vinos

La vendimia de ambos vinos se realiza en el mismo momento, en la segunda quincena de octubre. El suelo de la parte Este de la finca tiene unas características diferentes del suelo de la parte Oeste y esto, unido a la orientación del viñedo, hace que las uvas de la zona Este sean más frescas, más fruta roja, menos carga tánica y menor concentración. Son las que se utilizan para la elaboración del crianza.

Cuando llegan a bodega se introducen en barricas de 500 litros de roble americano. Una vez realizada la fermentación alcohólica y la maceración durante al menos 28 días mediante bazuqueos diarios, el vino se introduce en barricas de 225 litros de roble americano nuevas, donde realiza la fermentación maloláctica. Una vez finalizada, se mantiene durante 12 meses en esas mismas barricas. Posteriormente se embotella y se afina en el botellero durante más de un año.

Las uvas de la zona Oeste se destinan a la elaboración del reserva. Tras ser vendimiadas se depositan en depósitos de acero inoxidable con una maceración de 28 días. Estas uvas tienen una mayor concentración, y se introducen en roble americano para realizar la fermentación maloláctica. Una vez finalizada, el vino se traspasa a barricas nuevas de roble francés, donde realiza una crianza de 24 meses y posteriormente se embotella y descansa en el botellero afinándose hasta su salida al mercado

La barrica americana le aporta la intensidad justa al crianza para que la madera no sobresalga sobre la fruta, logrando incluso intensificarla. La barrica francesa utilizada en el reserva otorga al vino más concentración, lo afina lentamente y le aporta sedosidad y elegancia, consiguiendo así que el vino sea longevo y de guarda.

La producción entre los dos vinos no supera las 30.000 botellas.

La presentación se realizó el viernes 15 de mayo de manera virtual ante un grupo de prescriptores, profesionales del vino, el turismo y sumilleres, contando con la presencia de Carlos Echapresto (sumiller del restaurante Venta Moncalvillo) realizando la degustación de los vinos y el arte de Carlos Villoslada dibujando en directo unas imágenes que quedarán como regalo en el recuerdo de los asistentes.