Unas viñas que nacen a partir de una cuidadosa selección clonal y, que por su altitud y por las condiciones climáticas en las que se desarrollan, permiten un equilibro perfecto entre grado, color y acidez.

“Quiero transmitir la pureza de la garnacha en su expresión más fresca, haciendo un rosado con mucha tensión y untuosidad”. Así define Pablo Tascón, enólogo de Barón de Ley su nuevo Rosado de Lágrima.

Un vino natural elaborado como los originales blanc de noirs franceses, con un color pálido al más puro estilo de La Provenza, un aroma muy frutal y un sabor envolvente, contundente y elegante. “Es un rosado al límite de color, serio en su filosofía y con una gran personalidad”, concluye.

Tras recoger las uvas manualmente en una vendimia temprana para compensar el grado alcohólico con la acidez y transportarlas a bodega en cajas, se trataba de extraer sólo el corazón de la garnacha. Así, el mosto se obtuvo de un prensado directo en frío de uvas enteras con el mínimo contacto entre los hollejos, fermentación a baja temperatura y sometido a un trabajo de lías durante dos meses.

El resultado es un vino de color brillante pétalo de rosa muy claro que en nariz cuenta con aromas dulces a frutas rojas y flores blancas. En boca es fresco, sabroso, frutoso, elegante y muy gastronómico.

Un vino sorprendente que pone de manifiesto la inquietud de Barón de Ley en buscar nuevas propuestas de vinos auténticos, basados en el viñedo propio y en elaboraciones tradicionales adaptadas a las tendencias actuales.

Rosado de Lágrima 2019 de Barón de Ley es la expresión de la garnacha mediterránea en su versión más fresca. Un vino perfecto para comenzar con optimismo esta primavera que tenemos por delante.