La Finca Marisánche, en Valdepeñas (Ciudad Real), es un terreno que ha visto crecer generaciones de familias en torno al vino y que en su centro acoge a Bodegas Real, un lugar de contraste y de impactante arquitectura.

Una empresa que vive en sus vinos la emoción de los cuatro elementos que los originan; la tierra arcillosa, la brisa calurosa de los meses de verano, el agua del río Jabalón y el sol que se filtra en todas sus uvas.

La tradición y la modernidad han convivido en perfecta armonía en esta bodega desde 1989. Sus responsables han dado siempre especial protagonismo a la calidad de sus productos, razón por la que extraen sus vinos de la mejor variedad de uva Tempranillo, cultivada con esmero en sus propios viñedos para preservar su intenso carácter frutal y expresividad.

Según cuentan en su página web, todas sus instalaciones están dotadas de una moderna tecnología, lo que les permite elaborar sus caldos por separado y dar la debida prioridad a los vinos blancos, que suelen madurar antes y que requieren mayor atención durante la vinificación.

El proceso de crianza de los vinos de Bodegas Real se realiza en su nave de crianza, equipada con quinientas barricas de roble francés y americano. Un capacitado equipo de expertos vela por mantener la temperatura y la humedad apropiadas para conseguir los mejores caldos de toda la zona.

Sus vinos son fáciles y gratos de beber. Entre los más destacados está el tinto Palacio de Ibor, que ha recibido múltiples reconocimientos por su calidad y buen sabor. Asimismo sobresale el caldo Vega Ibor Barrica, premiado con Medalla Oro en el concurso internacional Mundus Vini del año 2010. Sin duda, una bodega de la que durante décadas han nacido vinos capaces de deleitar el paladar más exigente.