España, paraíso mundial del queso artesanal

Hoy, 27 de marzo, es el Día Internacional del Queso y no es solo una excusa gastronómica: es una celebración global de uno de los alimentos más antiguos, versátiles y culturalmente ricos del planeta.

Con más de 7.000 años de historia documentada, el queso ha evolucionado desde una solución práctica para conservar la leche hasta convertirse en un símbolo de identidad regional, patrimonio culinario y sofisticación gastronómica.

Un origen accidental que cambió la historia

Se cree que el queso nació de manera fortuita en Oriente Medio, cuando antiguos pastores almacenaban leche en recipientes hechos con estómagos de animales. La presencia de cuajo natural provocaba la coagulación de la leche, separándola en sólidos (cuajada) y suero. Lo que comenzó como un accidente se transformó en una técnica refinada que viajaría por Europa de la mano de civilizaciones como los romanos, quienes perfeccionaron su producción y la expandieron por todo el continente.

Hoy en día, el queso es un alimento universal. Según datos recientes, Europa lidera el consumo global, con países como Francia, Alemania o Italia superando los 20 kilos/per cápita al año. En España, el consumo ronda los 8-10 kilos/per cápita, una cifra menor pero en crecimiento constante, impulsada por la revalorización del producto artesanal y el auge de la gastronomía local. Curiosamente, Estados Unidos es el mayor productor mundial de queso, seguido de Alemania y Francia.

Más de 2.000 tipos de queso en el mundo

Existen más de 2.000 variedades de queso registradas, clasificadas según múltiples factores: tipo de leche (vaca, oveja, cabra, búfala), textura (blandos, semicurados, curados), método de maduración o presencia de mohos. Entre los más reconocidos son: los quesos frescos, como la mozzarella; de pasta blanda, como el brie o el camembert; azules, como el roquefort o el gorgonzola; o curados como el parmesano. Cada uno refleja no solo una técnica, sino un territorio, un clima y una cultura.

Pero, aunque popularmente se afirma que el queso es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, solo hay uno en el mundo posee este título como tal: Queijo Minas Artesana y se elabora en el estado brasileño de Minas Gerai mediante técnicas transmitidas de generación en generación durante más de 300 años entre las familias agrícolas de la zona.

En el caso de España, el queso cuenta con más de 150 variedades reconocidas y cerca de 30 Denominaciones de Origen Protegidas (DOP), lo que lo sitúa entre los territorios con mayor riqueza quesera del mundo. La riqueza quesera española se explica por su diversidad geográfica y climática. Cada región produce quesos con características únicas como es el manchego, elaborado con leche de oveja; el idiazábal, con su sabor ahumado; o el cabrales, uno de los quesos azules más intensos de Europa.

Producción española

El sector quesero en España vive una paradoja interesante: produce en volumen relevante (en torno a las 500.000 toneladas anuales), pero queda lejos de las grandes potencias europeas como Francia, Alemania o Italia. Sin embargo, la clave no está en la cantidad, sino en el posicionamiento. Frente a modelos industriales, España ha construido su fortaleza sobre la diversidad, el territorio y la autenticidad, claves en la gastronomía contemporánea.

Este enfoque se refleja también en casos icónicos como el queso Cabrales subastado en Asturias, que ha alcanzado cifras superiores a los 30.000 euros por pieza, convirtiéndose en el más caro del país. Más allá del dato, el fenómeno revela una estrategia clara: convertir el producto en experiencia y símbolo cultural.

En los últimos años, el sector ha experimentado una evolución significativa gracias al auge de pequeñas queserías artesanales (entre el 20% y el 30% del total). Los productores han apostado por métodos tradicionales, leche cruda y procesos de afinado cuidados, elevando la percepción del queso español en mercados gourmet. Además, la gastronomía española ha integrado el queso como elemento protagonista en maridajes, tablas y propuestas de alta cocina, consolidándolo no solo como producto, sino como experiencia.

Un alimento con futuro

Celebrar el Día Internacional del Queso es reconocer la capacidad de un alimento milenario para reinventarse sin perder su esencia. Desde las tradiciones rurales hasta la innovación gastronómica, el queso sigue conquistando paladares y posicionándose como un producto clave en la cultura culinaria global. Porque, más allá de su sabor, cada queso cuenta una historia. Y hoy es el día perfecto para descubrirla.

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