Pájara llevó a Madrid Fusión 2026 su identidad gastronómica, poniendo en valor producto local, memoria agrícola y territorio a través de chefs, semillas milenarias y una narrativa de autenticidad.
El Ayuntamiento de Pájara (sur de Fuerteventura) decidió contar su historia desde el paladar en el marco del Congreso Gastronómico Madrid Fusión 2026, con un encuentro que fue mucho más que una acción promocional: un ejercicio de identidad, memoria y futuro.
El paisaje árido, el viento constante y la cultura del aprovechamiento han moldeado durante siglos la personalidad del municipio. Esa misma esencia fue la que el Ayuntamiento de Pájara trasladó a Madrid, apostando por la gastronomía como hilo conductor de un relato que habla de territorio, producto local y saber hacer.
Un escenario con memoria
El encuentro tuvo lugar en el Salón Olivar del Restaurante Caluana, un espacio cargado de historia que fue antiguo Templo de Santa Cruz y posteriormente conocido como la Capilla de los Ajusticiados. En el siglo XVIII, el edificio albergó la sede de la Bolsa de Madrid, dando nombre a la calle donde se ubica actualmente. El restaurante, además, mantiene un vínculo directo con Pájara al estar gestionado por empresarios del municipio.

La presentación contó con una amplia representación institucional. Alejandro Jorge, alcalde del Ayuntamiento de Pájara; junto a José Manuel Díaz, concejal de Sector Primario; Tina Da Silva, concejala de Turismo; y Juan José Viera, concejal de Comercio, coincidieron en destacar el potencial del municipio como destino auténtico, donde la gastronomía no es un complemento, sino una expresión directa del paisaje y de la identidad local.

El encuentro reunió a profesionales del sector turístico, prensa especializada, agentes de viaje y creadores de contenido, que pudieron aproximarse a los valores diferenciales de Pájara desde una experiencia sensorial. Entre los asistentes se encontraba Leo Harlem, actor y cómico español, que descubrió el municipio a través de su cocina y su relato cultural.

La propuesta culinaria fue un espectáculo de color y sabor con elaboraciones firmadas por cocineros vinculados al municipio. Rigoberto Almeida, chef del Restaurante El Pellizco by Rigoberto Almeida, presentó un Brioche de Ternera Majorera que reinterpretaba el producto local desde una mirada contemporánea. Por su parte, Iván Rodríguez, joven cocinero natural de Pájara y responsable del restaurante Chirate, sorprendió con un Canelón de Pulpo Relleno en Ensalada de Lenteja Majorera.

Cocinar el origen
La degustación de Queso Majorero marcó uno de los momentos más celebrados del evento. Los quesos elaborados por Ganadería La Pared y Quesería Caprarius pusieron sobre la mesa el valor de una tradición profundamente arraigada en el municipio, donde la ganadería caprina y la elaboración artesanal siguen siendo pilares del tejido rural.

Productos que hablan de tiempo, de clima y de conocimiento transmitido generación tras generación, y que hoy se reivindican como piezas clave de una gastronomía con identidad propia.
Fue precisamente la Lenteja Majorera la que se convirtió en el gran símbolo del encuentro. Esta leguminosa, de origen milenario, llegó a las islas con los primeros pobladores bereberes procedentes del norte de África y ha sobrevivido durante más de dos mil años gracias al campesinado majorero, adaptándose a un entorno semidesértico y a condiciones extremas.

Un ‘fósil vivo’ en recuperación
Durante el acto se presentó el Proyecto de Recuperación de la Lenteja Majorera, una iniciativa destinada a evitar la desaparición de esta semilla autóctona. El proyecto está liderado por Fayna Brenes, agroecóloga y responsable del programa Unirural, quien explicó el alcance de una propuesta que va mucho más allá de la recuperación agrícola.

El programa Unirural de la ULPGC aborda la recuperación de este patrimonio desde una perspectiva integral: educación, acción comunitaria, divulgación científica y valorización gastronómica. La implicación de escolares fomenta el vínculo emocional con la semilla; la creación de una ‘Red de Guardianas de la Lenteja Majorera’ empodera a la población como custodias del patrimonio; y la investigación genética, que sitúa la semilla en más de 2.000 años de antigüedad, la convierte en un auténtico “fósil vivo”.
Consumir Lenteja Majorera es, en esencia, un acto de conservación activa. Es contribuir a que un alimento que ha alimentado a generaciones durante siglos siga siendo parte de la identidad y la soberanía alimentaria de Canarias.
Comer historia viva
Esta reivindicación del producto local se amplía también a otros ámbitos. Aunque Fuerteventura no se identifica tradicionalmente como una isla vitivinícola, en su territorio existe una pequeña producción de vino, de carácter artesanal y muy limitada, especialmente en la zona de La Oliva. Las duras condiciones climáticas han dado lugar a vinos austeros, minerales y profundamente ligados al paisaje, que hoy se integran en una incipiente oferta enoturística.

Con acciones como esta, el Ayuntamiento de Pájara refuerza su estrategia de promoción exterior, apostando por una narrativa basada en la gastronomía, el producto local y el paisaje como herramientas para posicionar el municipio como un destino auténtico, con identidad propia y mirada de futuro.