El 9 de febrero se celebra el Día Internacional de la Pizza y, más allá de ser una excusa perfecta para pedir una (o dos), también es una buena oportunidad para entender por qué este plato se ha convertido en uno de los símbolos gastronómicos globales más potentes del mundo.
De comida humilde a fenómeno mundial
La pizza, tal y como la conocemos hoy, nace en Nápoles entre los siglos XVII y XVIII. Era una comida callejera, barata y rápida para las clases trabajadoras. Era lo que hoy podríamos llamar una proto-pizza o una pizza bianca, elaborada a base de ajo, aceite de oliva, hierbas aromáticas, manteca o grasa animal y queso.
El gran cambio llegó cuando el tomate -procedente de América- empezó a utilizarse como base. Hacia 1889 se popularizó la pizza Margherita, consolidando la identidad italiana del producto. Según la historia, el pizzaiolo Raffaele Esposito elaboró esta pizza en honor a la reina Margherita de Saboya durante su visita a la ciudad de Nápoles. Para representar los colores de la bandera italiana utilizó tres ingredientes muy simples: Rojo para el tomate; Blanco para la mozzarella; y Verde para la albahaca.

Con la migración italiana hacia Estados Unidos a principios del siglo XX, la pizza se industrializó, se adaptó a nuevos gustos y se convirtió en un negocio global. Desde entonces, cada país ha hecho su propia versión, demostrando que la pizza no es una receta cerrada, sino una plataforma gastronómica.
No existe una pizza «auténtica»
Uno de los más extendidos es que la pizza siempre es poco saludable. En realidad, depende de la calidad de los ingredientes y del tipo de masa. Otra creencia falsa es que solo existe una pizza “auténtica”. Aunque sí existen sensibilidades gastronómicas: en Italia, por ejemplo, mezclar demasiados ingredientes o alterar recetas tradicionales puede considerarse casi sacrilegio culinario.
Hoy existen cientos de versiones que responden a culturas, ingredientes locales y tendencias gastronómicas. La pizza no es solo una receta, es una estructura gastronómica adaptable de amplia libertad creativa: desde combinaciones clásicas hasta ingredientes de lujo como trufa, oro comestible o caviar. Incluso la polémica pizza con piña tiene historia: la pizza hawaiana existe desde los años 60 creada en Canadá por un cocinero de origen griego.

¿Y de la masa? Aquí también existe muchas variantes: la pizza napolitana es fina, elástica y con bordes inflados; la neoyorquina es fina pero más grande y flexible para comer doblada; la Chicago deep dish rompe el concepto clásico con una masa gruesa, capas de queso y salsa encima; y la Detroit style es rectangular y con bordes crujientes de queso caramelizado -una de las tendencias actuales-.
¿Dónde se consumen más pizzas?
Estados Unidos lidera el consumo total mundial, pero en ‘consumo per cápita’ destacan los países del norte de Europa. El pico de consumo mundial se concentra entre viernes y sábado por la noche, y está directamente ligado al ocio, al delivery y al consumo social. España se sitúa en una posición media-alta dentro del ranking europeo, con un consumo estable y en crecimiento en los últimos años.

El sector de pizzerías en España alcanzó una facturación de 8.973,9 millones de euros en 2025, con previsiones de crecimiento hasta superar los 11.500 millones de euros para 2033, en donde Madrid, Barcelona y Andalucía concentran la mayor demanda.
En cuanto a gustos, la pizza más pedida en España sigue siendo la barbacoa, seguida de cerca por la cuatro quesos y la clásica de jamón y queso. La carbonara también ha ganado mucho terreno en los últimos años, especialmente en cadenas y restauración.

Récords pizzeros
Uno de los récords más llamativos es el de la pizza más grande del mundo (Los Ángeles, USA. 2023) donde se superaron los 1.200 metros cuadrados, utilizando toneladas de harina, tomate y queso.
Otro récord impresionante es el de la pizza más larga del mundo (Nápoles, Italia. 2016), con una elaboración que superó los 2 kilómetros de longitud. Para conseguirlo, decenas de pizzaiolos trabajaronn de forma sincronizada en hornos móviles a lo largo de calles y espacios abiertos.
En el extremo opuesto está la pizza más cara del mundo (Reino Unido, 2007). Los ingredientes incluían langosta marinada en coñac Louis XIII, caviar Beluga con aroma a champán Bollinger, filete de ternera marinado en whisky escocés, salmón ahumado infusionado con vodka martini, trufas blancas italianas y láminas de oro comestible.
En España tenemos el récord de el mayor número de pizzas en línea (Fuengirola, España. 2025) con 2.344 pizzas. El evento fue organizado por el maestro pizzero Antonio Pucci y tuvo un carácter solidario.