Tras casi treinta años de merecida buena reputación, el restaurante China Crown se transformó en la primavera de 2017 en el nuevo y flamante Shanghai mama, siguiendo con la línea de la evolución que está viviendo la ciudad que le da nombre -vanguardia, diseño, cultura y modernidad-, pero sin olvidarse de sus raíces.

Todo esto bajo el mismo mando de la empresaria María Li Bao -esta vez en calidad de asesora-, que exporta ahora desde su residencia actual en Shanghái las últimas tendencias en la metrópoli, la genuina street food china.

Li Bao ha querido evitar las tan de moda fusiones para especializarse en los orígenes de su cocina milenaria para ser uno de los ya pocos chinos –a secas- de la capital. Gran parte del equipo de cocina es asiático, fieles a las técnicas culinarias y recetas originales, lo que aporta a cada plato ese sabor auténtico de las calles de la ciudad sin descuidar la presentación.

Se nota en especialidades como el Pato Shanghai Mama crujiente en salsa de almendras, con un agridulce perfectamente equilibrado; el espectacular Ku Bak crujiente acompañado de pollo y mariscos con huevo de pita pinta, que se termina en mesa con soplete; Merluza de pincho con salsa kimchi y jengibre; Langostinos crispy con crema de wasabi; Arroz frito Waipo, basado en una receta milenaria; Paquetitos de pato crujiente con salsa de ciruela o su variedad de dumplings con masa casera, que se elaboran a diario de manera artesanal. Entre estos últimos destacan el Xiaolongbao relleno de carne y trufa negra, las Gyozas de cerdo con verduras chinas o las de Sichuan con aceite rojo picante.

También tienen ensaladas, sopas, noodles y varios tipos de brochetas en la sección de entrantes: de pollo al estilo Hakka, cordero macerado como lo hacen en Mongolia, de gambas marinadas…; una selección de cócteles muy divertidos y originales como el Ginmoji, un mojito con ginebra destilada de algas; y para poner el toque dulce, postres con ingredientes para todos los gustos: chocolate, queso, fruta… Con esta última surgen por ejemplo la Piña glaseada con helado de coco o La revolución del plátano, exquisitas porciones de plátano frito envuelto en pasta brick.

En cuanto al espacio, los restaurantes están decorados de forma casual actual, donde predomina la madera y los verdes en las sillas, los azulejos que enmarcan la cocina vista con el equipo a pleno rendimiento dentro, y la ‘vegetación’ que adorna cada local en forma de mural o papel pintado. Un estilo muy alejado del típico restaurante oriental que hace muy agradable la estancia a cualquier tipo de público y especialmente acogedor para celebrar reuniones de grupos o eventos personalizados.