Si hay un producto del que los asturianos se sientan orgullosos, con permiso del queso, esa es la sidra. En torno a su producción y elaboración existe una riquísima tradición que esta región ha sabido mantener a lo largo de los años. La Ruta de la Manzana y la Sidra es la mejor forma de conocerla.

Explican en el Ministerio de Agricultura que esta ruta “es un recorrido guiado por la comarca, en el que los visitantes pueden observar las pumaradas (plantaciones), los métodos tradicionales del cultivo del manzano y las mejoras tecnológicas aplicadas”. Una ruta organizada por la Fundación Turismo Comarca de la Sidra y que recorre seis municipios: Bimenes, Cabranes, Colunga, Nava, Sariego y Villaviciosa.

Durante este paseo se pueden visitar lagares (bodegas) y también el Museo de la Sidra, en Villa de Nava, un lugar dedicado a dar a conocer el proceso de elaboración de este producto.

Un paseo por distintas pumaradas donde se mantienen vivos los usos ancestrales y donde se pueden ver grandes manzanos, “algunos con más de cincuenta años” y visitar lagares (bodegas) donde se mantienen los métodos del cultivo de la manzana tradicionales.

Cualquier momento es bueno para acercarse a Asturias y conocer de cerca sus tradiciones, pero julio es quizá el momento ideal, ya que se celebra el Festival de la Sidra, una fiesta de Interés Turístico Nacional. El Concurso Internacional de Escanciadores es uno de los momentos más esperados.

Además de la sidra natural, existen otras variedades que se pueden degustar durante esta ruta, como la sidra natural de nueva expresión y la sidra con gas carbónico proveniente de una segunda fermentación. Pero además de sidra, las manzanas asturianas se emplean para preparar mermeladas o dulces. También aguardientes y zumo natural. Una buena excusa para decidirse a probarlo.