Para los nocturnos, noctámbulos o los que quieran descubrir algo diferente, acaba de abrir Zampa, un lugar para comer bien y divertirse desde el afterwork hasta las cinco de la mañana.

Zampa nace para llenar "esas ganas de más" en el barrio de Chamberí (Madrid). Para que las risas, la buena conversación y la magia continúen pasada la medianoche. Porque hablamos de un late dinner, un restaurante cuyo servicio arranca a las 19:00 horas -aunque de viernes a domingo a partir de las 13:00 h.-, justo cuando la mayoría de la población trabajadora busca relajarse, desconectar y dejar de lado las etiquetas y formalismos, porque aquí no hace falta ‘posturear’. El único requisito es DI-VER-TIR-SE.

Darío, dedicado a la restauración desde los 16 años y partícipe de otros negocios de éxito como La Contraseña, y cuatro de sus amigos buscaban un lugar en Madrid donde pasarlo bien sin prisas, comer rico, tomar copas asequibles y escuchar buena música a volumen apto para charlas… sin pagar una fortuna.

La fórmula estaba clara pero no la encontraban, así que se asociaron y le dieron forma: lo vistieron ‘chulo’, con gusto pero sin excentricidades, lo llevaron al barrio gastronómico del momento y lo llamaron Zampa. En cuanto al contenido, pensaron en dividir su oferta en tres cartas en función de la hora o la zona a la que se vaya: hay opciones para tapear, compartir o comer con las manos.

Entre su oferta encontramos estupendas carnes hechas en la parrilla con brasa de carbón de encina por un parrillero argentino; ensaladas, pescados... Entre sus must están Las croques, Huevito poché sobre parmentier trufado, Alitas RD, Merluza al pimentón de La Vera o el Chuletón deshuesado, 500 g de exquisita materia prima traída en exclusiva de una carnicería de un pueblecito de Ávila. Sobre esas perfectas brasas de encina se hacen también sus hamburguesas, el secreto, la entraña, el solomillo… y un Pulpo a la parrilla imprescindible.

Poseen una buena selección de carta de vinos (algunos también por copas) blancos, rosados y tintos, botellas de champagne y, tratándose de un templo para los nocturnos, infinidad de copas y combinados para alargar las noches un día cualquiera o celebrando un evento especial.

Es perfecto para cenas de trabajo o grupos de amigos, incluso irse de ‘copeteo’ en el afterwork hasta las tantas o de vermut el domingo… porque estamos en un sitio singular, informal, con buenas vibraciones en el que siempre apetece estar.