El restaurante Fuego comenzó su andadura a comienzos del 2017. Dos años después, cambia de dirección pero mantiene su esencia porque su nombre lo dice todo: aquí el fuego, la brasa y el humo mandan.

Al frente de los fogones está ahora la joven Loreto Villaverde, también socia del proyecto junto al grupo hostelero Garden Navarra, con mucho camino abierto en la capital (Tierra del Queiles, Kontiki, La Tasca Suprema y el recientemente inaugurado Chigre).

La propuesta de Loreto es clara: emplear el mejor producto de temporada y aprovechar el maravilloso fuego. Abogada de profesión, Loreto ‘colgó la toga’ para ponerse la chaquetilla y formarse, porque ya de niña lo que a ella le apasionaba era estar en la cocina con su madre y viajar para descubrir nuevos sabores.

Estudió en la Escuela Aranda e hizo sus prácticas con Ramón Freixa y tras cuatro años por los fogones de Garden Navarra, donde ha seguido aprendiendo, se pone al frente de este nuevo proyecto. Desde que dirige Fuego la carta resulta más equilibrada y muy apetecible, con platos sencillos que enfatizan la materia prima y el mimo con el que se elaboran.

Así, en plena primavera -y con los orígenes navarros del grupo- las verduras tienen un gran protagonismo, destacando recetas como los Puerros confitados a la brasa con mahonesa ligera, la Menestra de verduras o las Alcachofas de Tudela a la brasa con romescu. Otros entrantes irresistibles son los Mejillones de Normandía en horno de brasas, la Ensaladilla Fuego con ventresca, el Tomate feo de Tudela -la variedad va cambiando- con cebolleta de la Mejana, el Pulpo a la brasa o los Pimientos rellenos de txangurro.

Rodaballo, chipirón, bacalao; solomillo de vaca rubia, lomo madurado, presa ibérica... productazos que pasan por la parrilla y sirven en el punto exacto y que sin duda deleitarán al comensal. Quienes prefieran algo más elaborado, pueden decantarse por su Arroz con verduras y costillas ahumadas, el Bacalao con salsa crema de pimientos asados ahumados o el Rabo de vaca a baja temperatura con verduritas ahumadas y glaseadas… Porque aquí el humo ‘sabe’ muy bien.

Para terminar, que nadie se vaya sin probar los postres, entre los que no falta la tan de moda Tarta de queso, pero ¿qué tal si variamos y probamos una original y poco frecuente Pavlova o la deliciosa Tarta de limón? 100% clásica, muy acorde con la decoración que nos traslada a la campiña inglesa. Y es que el coqueto salón, con sus preciosas paredes de papel, las lámparas de araña y la cocina vista, ya merece de por sí una visita. Y finalmente, una opción muy reconfortante es sentarse en su bonita terraza para empezar con el aperitivo y terminar disfrutando de una copa tras la cena.