Como reza aquel dicho, “Las historias no son cómo empiezan, sino cómo terminan” se podría definir nuestra experiencia en AURORA Bistró. La casualidad -y un evento gastronómico- hizo que HITCOOKING aterrizara en este discreto, pero coqueto local, situado en Fuente el Fresno dentro de un área residencial al norte de Madrid, en donde Andrea y Marina dan rienda suelta a una de las cosas que mejor saben hacer: cocinar y disfrutar de la misma.

Resulta que una serie de circunstancias poco positivas en el momento de nuestra primera visita dio lugar a que nuestra experiencia fuera un poco “extraña”. Andrea, como buen profesional, se sintió un poco comprometido con la situación y nos invitó a una segunda experiencia mejor coordinada. ¡Qué magnífica decisión en todos los sentidos!

Para poner un poco de historia, Andrea es originario de la región italiana de Puia (el tacón de Italia para situarnos en el mapa) y viendo que su carrera como arquitecto no iba como él quería, “cambió de cotas” y transformó su espíritu creativo por conceptos más gratificantes como es la cocina, con la que estuvo coqueteando unas temporadas.

Andrea, de espíritu abierto y desenfadado -llegas a empatizar con él desde el primer instante- es pura simpatía y cordialidad. Nos explica que, con el tiempo, se trasladó hasta República Dominicana, en donde conoció a Marina, su actual pareja y socia. Marina es todo sonrisa y humildad. Nos cuenta que vino a España desde su tierra caribeña hace más de veinte años y después de doce años aquí hizo las maletas hacia tierras transalpinas para trabajar en las cocinas de diversos restaurantes. Aunque es una persona que se ha hecho a sí misma, allí estudió cocina, adquirió técnica, experiencia y capacidad de análisis culinario. Hace un par de años, vieron en España la oportunidad de seguir con su sueño y que AURORA Bistró fuera el escaparate que necesitaban para exponer toda su filosofía: cocina exquisita de calidad, con productos locales y matices exóticos.

Pero entremos en materia. El local está ubicado dentro de una pequeña área comercial, en una acomodada área residencial, y como ellos explican “al principio nuestra cocina era muy funcional, con comidas rápidas, frescas y plasmando en ellas mucho de nuestro sello italiano a base de pasta para dar comodidad al tipo de clientela que viene por aquí. No somos un restaurante y al ser una zona de chalets, la gente no suele salir a comer tranquilamente y lo poco que piden es para picotear o para llevar a sus domicilios. Después de un año de rodaje, le dimos una vuelta al concepto de cocina que elaborábamos porque ya la gente nos empezaba a conocer y a valorarnos.”

Y es que, hay que decir que Marina tiene un criterio muy interesante a la hora de elaborar sus platos. Ellos lo definen como una cocina sin fronteras. No la quieren catalogar como cocina fusión porque no es lo que buscan, sino destacar lo mejor de ambos continentes y plasmarlo en sus platos. Literalmente, pura magia.

Actualmente la carta dispone de una parte de entrantes o picoteo (platos frescos, de temporada, muy pensados para el verano y comidas a compartir con amigos), con elaboraciones a base de vegetales, ensaladas, pastas frías o carpacccios. Y después, como platos principales, ofrecen al comensal la posibilidad de elegir de entre una serie de diez platos, que van cambiando en carta según la temporalidad. Aquí podemos encontrar pastas, rissottos, carnes de ternera y cerdo, o pescados como el bacalao, la lubina o pulpo. Realmente intentan dar una buena pluralidad de servicio para la estructura de local que regentan y que el público que les visita se quede satisfecho.

Finalmente, como otras alternativas, disponen de una interesante oferta de hamburguesas elaboradas con carne Black Angus o de Pechuga de Pollo, donde el cliente puede chuparse los dedos sin ningún tipo de complejos. Finalmente, si lo que el cliente quiere es disfrutar de la cocina de Marina en su propio domicilio, elaboran una serie de platos que preparan mediante encargo como son las paellas, costillas y hamburguesas.

Estar con ellos es echar horas infinitas de charla. El entorno es acogedor y nos explican, orgullosos que “buscamos manipular el producto lo menos posible porque es la base del éxito de nuestra cocina. Si el producto es bueno, no hay que hacer grandes artificios, salvo darle nuestro toque en cocina. Hacemos pocas sofisticaciones pero cuidamos mucho las presentaciones. Aunque cada cliente tiene sus gustos, queremos que cuando prueben nuestras elaboraciones, se sientan satisfechos.”

Podemos asegurar que quedamos maravillados con su Carpaccio de Calabacín y su Ensalada de Tomate con Queso de Cabra Asado y Helado de Pimiento Rojo. ¡Fascinante! No podéis iros sin probar sus Raviollis de Rabo de Toro o de Bacalao Mantecato con infusión de Tomate Natural, o el Pulpo a la Plancha en Roca (crocanti de arroz negro) aderezado con mahonesa de Wasabi. Tampoco puedes dejar de lado sus Croquetas de Chorizo Picante, Cecina o Chipirones junto con otra de sus elaboraciones italianas como es el Vitello Tonnato, un plato bastante sorprendente a base de carpaccio de ternera, aderezado con una salsa a base de atún, huevos, anchoas y alcaparras, o su Arroz negro con Gambas y Crema de Azafrán y Queso. Como podéis ver, mucha imaginación en en cocina y prometemos que están muy bien ejecutados. Todo riquísimo.

En definitiva, cocina casera excelentemente elaborada con toda la pasión que transmiten Andrea y Marina a la hora de atarse los delantales, para todo tipo de público, y para quien quiera disfrutar de una excelente paleta gastronómica en un entorno amigable y distendido. Intuimos que esta será la antesala de algo más importante y que serán centro de atención de los círculos de restauración. En definitiva, toda una joya gastronómica escondida al norte de Madrid.