El chocolate crea adicción, está más que demostrado, y yo necesito un desenganche rápido ¿De verdad hay alguien que no lo necesite? Probar un primer trozo te arrastra al segundo, y así hasta el infinito. Eso sucede exactamente con esta tarta, donde la combinación de melocotones frescos y chocolate, aderezado todo con unos frutos secos crujientes, da un manjar para adictos, reincidentes y vírgenes chocolateros. Abstenerse personas sin fuerza de voluntad.

Ingredientes (molde de 23 cm):

Para la base: 250 gramos de harina, 90 gramos de azúcar, 25 gramos de cacao puro en polvo, 120 gramos de mantequilla en punto pomada, 1 puñado de avellanas molidas, 1 huevo L y una yema y una pizca de canela.

Relleno de ganache de chocolate: 300 gramos de chocolate para postres, 300 gramos de nata para montar y 2 melocotones hermosos picados en trocitos.

Cobertura final: Frutos secos al gusto y azúcar para caramelizarlos.

Modo de elaboración:

Lo primero haremos la base. Para ello mezclamos todos los ingredientes a mano hasta obtener una bola manejable y lisa. Forramos el molde elegido, cubriendo también parte de las paredes y presionando bien para que esté más o menos nivelada.

Hornearemos 15 minutos a 180º (con el horno precalentado a esta misma temperatura 10 minutos). Dejamos enfriar y repartimos por la base trocitos de melocotón.

Relleno:

Calentamos la nata al microondas hasta que hierva, sacamos e introducimos el chocolate troceado dejando que se vaya fundiendo poco a poco, hasta su completa disolución. Lo dejamos templar un poco y cuando esté casi frío, lo volcamos sobre la base y llevamos a la nevera hasta que la ganache haya solidificado.

Antes de servir, en una sartén ponemos unas cucharadas de azúcar, y dejamos que vaya caramelizando poco a poco y sin prisa, a fuego lento y sin remover ni añadir agua. Cuando esté hecho el caramelo, añadimos los frutos secos troceados, damos unas vueltas y lo volcamos a un papel de horno hasta que enfríe, que entonces partiremos groseramente y adornaremos la tarta al gusto.