Estos guisos apetecen siempre. Son un bocado extraordinario, aunque lleven su tiempo y luego se coman muy rápido, pero merecerá la pena el trabajo al oír toda clase de exclamaciones. Nunca falla.

Aprovecho para decir, aunque la mayoría ya lo sepáis, que no os dejéis engañar cuando leáis (sobre todo en época de ‘actividad taurina veraniega’ aquello de ‘rabo de toro’ en los establecimientos, porque puede que sea verdad, pero desde luego no en todas las carnicerías ¿No os parece un poco sospechoso? No se matan tantos toros como para abastecer a tantos comercios. Son de ternera o novilla, y os aseguro que nada que envidiar al de toro porque queda exquisito.

Ingredientes para 4 personas: 2 rabos de ternera o novilla, al gusto, 1 zanahoria hermosa, 1 cebolla grandecita, 8 dientes de ajo, 1 rama de romero, tomillo fresco al gusto, 1 hoja de laurel, caldo de verduras, 1 vaso de vino blanco, sal, pimienta y aceite de oliva virgen extra.

Modo de elaboración:

Lo primero pediremos en la carnicería que nos lo den limpio (diciendo “por favor”, muy importante), que normalmente ya te lo dan así pero por si acaso lo decimos, ya que tiene una capa de grasa difícil de quitar en casa.

Una vez vayamos a prepararlo, con un papel de cocina limpiamos un poco la superficie de cada trozo y salpimentamos.

Sellamos en una cazuela, en un chorro generoso de aceite bien caliente y cuando estén todos los trozos dorados los retiramos a un plato.

En el aceite de sellar, rehogaremos toda la verdura picada y echaremos los ajos enteros pero machacados para que suelten todo su sabor. Cuando esté doradito incorporamos el caldo de verdura, el vino, los trozos de rabo y las hierbas aromáticas, sal y un poco más de pimienta.

Cocinaremos cerca de dos horas y media, pero vamos echando un ojo a partir de las dos horas, en cuanto despegue del hueso un poco, ya está hecho.

La salsa puede batirse o servirse tal cual, a mí me gusta sin batir, que se vea el romero y los trocitos de verdura.

¡No os perdáis esta receta! Sorprenderéis a cualquiera.