Un batido con sabor a brownie pero mucho más sano y ligero. La textura es simplemente maravillosa y sorprendente, como aterciopelada y liviana, chocolateada y fresca.

Si el que lo tome remata la faena pasándose la lengua por el morro para apurar las últimas benditas miserias de nuestro batido, será que hemos triunfado, pero mucho.

El aguacate tiene infinitas posibilidades y como veis no sólo sirve para guacamoles y ensaladas, también me gusta para rellenar verduras, para canapés y para el brownie horneado tradicional, sin mantequilla, añadiendo aguacate que le aportará la textura cremosa, y aceite de oliva… pero eso será otro día, ahora sólo os pongo los dientes largos y os enseño esta otra maravilla que no os podéis perder.

Ingredientes para 2 vasos: 1 aguacate, 2 vasos de leche, 1 punta de pasta de vainilla, 1 cucharada de cacao puro en polvo y 1 cucharada de azúcar moreno.

Modo de elaboración:

No tiene mayor complicación, tan sólo hay que batir todos los ingredientes durante aproximadamente un minuto, para que emulsione un poco el aguacate y consigamos sea textura aterciopelada tan buena,  y servir.

Nota: Recomiendo tener el aguacate en la nevera previamente para que nos quede fresco, pero si no, podemos meterlo una vez hecho a refrigerar pues no corremos el riesgo de que el aguacate se ponga feo ya que al estar mezclado con otros ingredientes ya no tenemos ese problema, pero gana fresquito, tenedlo en cuenta.

Nota para sibaritas del todo: Si queréis, podéis terminar con unas nueces caramelizas por encima y ya será como servir un brownie auténtico.

Nota para los calurosos: Si lo congeláis en poleras, tendréis unos polos de diez, buenísimos, y si sustituís la leche de la receta por nata o yogur tipo griego, bien cremoso, el resultado ya será espectacular.