Estos pastelitos me parece que resumen lo que ha sido el otoño y no deberían faltar en ninguna casa. Son nutritivos, súper ricos y están cargados de energía, además de ser muy saciantes. La textura es muy especial: entre un muffin y un flan. Merece la pena probarlos.

 

Ingredientes para seis pastelitos:

  • 40 gr de harina de espelta.
  • 60 gr de harina integral.
  • 1/2 cucharadita de levadura.
  • 1/4 cucharadita de bicarbonato.
  • 1 cucharada de romero picado.
  • 1 huevo.
  • 50 ml de yogur natural.
  • 30 ml de aceite de oliva suave.
  • 140 ml de leche.
  • 1 cucharadita de miel (colmada).
  • 1 pizca de sal.
  • 120 gr de calabaza pesada pelada y en crudo.

 

Modo de elaboración:

Necesitaremos dos cuencos: en uno de ellos ponemos los elementos líquidos y en el otro los secos tamizados.

En este último añadimos el romero bien picado.

Cogemos la harina y la tamizamos en el colador. Nos quedará todo el salvado en la parte superior y lo guardaremos para espolvorear por encima, al final.

Cortamos la calabaza en cuadraditos y la ponemos en un bol apto para microondas con un poco de agua y tapamos bien con papel film.

Cocinaremos unos 10 minutos, o hasta que esté blandita. Colamos, escurrimos bien, batimos y dejamos enfriar. La añadimos a los elementos líquidos.

Añadimos los líquidos a los sólidos y lo removemos hasta hacerlo todo uniforme. No importa que queden restos visibles de harina, pues si nos pasamos removiendo nos saldrán unos pasteles gomosos.

Posteriormente lo echamos sobre un molde rígido, untado con aceite y harina.

Precalentamos el horno 10 minutos a 180º.

Espolvoreamos el salvado por encima y hornearemos a 180º unos 18 minutos, con calor arriba y abajo.

NOTA: una vez fríos se pueden congelar en bolsas y quedarán perfectamente.