Fiel a su apuesta por una constante actualización y evolución de sus hoteles acorde a las nuevas tendencias, necesidades y formas de viajar, Vincci Hoteles ha renovado su establecimiento en el Barrio de las Letras, Vincci Soho 4*, creando un universo onírico que no dejará indiferente a nadie.

El hotel es un establecimiento que siempre ha estado muy vinculado al mundo del arte siendo partícipe de la zona que lo rodea. Ahora, el espíritu del barrio se adentra más que nunca en el establecimiento para permitir vivir esta ebullición artística sin salir del mismo.

La decoradora e interiorista Alejandra Pombo ha sido la encargada de crear un espacio en el que todo aquel que se adentra puede transportarse a otra dimensión, “un lugar imaginario y diferente a la realidad, donde cada persona puede evadirse”, asegura la interiorista. La decoradora se ha inspirado en el entorno donde está situado el hotel que fue el sitio donde se instalaron los primeros corrales de comedia de Madrid, está considerado como el “corazón literario” de la ciudad y ha sido apodado como el “Triángulo del Arte”.

La presencia de personajes surrealistas, como la jirafa “Lola” en la entrada, un gran carroussel en el centro del lobby y la miscelánea de elementos propios de la escena de cualquier teatro dan vida a la planta baja del hotel y sorprenden a todo aquel que lo visita.

En el centro del establecimiento, un enorme carroussel sirve de nexo de unión para los distintos espacios y a su vez, de separación, y se convierte en protagonista con sus tonos verdes y su iluminación. Se trata de una barra de bar de lo más original, en la compañía de “Pepe”, un pavo real que se ha posado allí para lucir su plumaje. Mientras, sus caballos han abandonado el carroussel y su rutina de dar vueltas para pasearse por el hotel, repartidos a lo largo de las distintas estancias.

Algunos de ellos están en Bambalinas, un espacio próximo con sofás y mesas donde es fácil relajarse al mismo tiempo que se disfruta del auténtico corazón del teatro. Allí se encuentra el atrezzo, un piano listo y afinado para salir a escena, y las sogas que sostienen los múltiples decorados que entrarán en escena en cualquier momento.

Y la imaginación continúa fluyendo en su nuevo concepto gastronómico, NoMad Food&Bar, dirigido tanto a huéspedes como al público general. Sus tonos neutros, su iluminación en cada rincón y su paisaje fantástico con colibríes en un papel pintado en exclusiva para el restaurante, transportan a los comensales a un ambiente agradable e íntimo.

En su carta, se pueden encontrar propuestas para todos los gustos, fáciles de compartir, con un particular toque de autor. Por ejemplo, destacan algunos platos para empezar como “Las croquetas de Josefa”, la “Sartén de Langostinos Teriyaki” o la “Cazuela de Fideua con Setas y Foie”. Entre los pescados se pueden degustar el “Tataki de Atún sobre Carpaccio de Fresa” o el “Ceviche Limeño de Corvina”, y entre las carnes, el “Steak Tartar, de Marco Polo a Julio Verne” o el “Solomillo de Ternera con Calabaguetis al Pesto”. Para los que buscan experiencias exclusivas, NoMad Food&Bar dispone de un reservado que es una pequeña estancia con forma de jaula, coronada por algunos pájaros de papel, con capacidad para 16 personas.

Para aquellos que prefieran disfrutar de una velada al aire libre, el hotel cuenta con dos terrazas: una de ellas cubierta, por si la climatología no permite estar en el exterior, y otra descubierta, que se convierte en un pequeño oasis en medio del bullicio del centro de la ciudad.  Ambas invitan a continuar en este mundo de los sueños. La vegetación se convierte en protagonista en ambos espacios, otorgándole un carácter romántico y transformándolo en un rincón en el que resulta muy fácil fantasear, y en el que es sencillo dejar volar la imaginación como si nos encontráramos en una escena de “Sueño de una Noche de Verano”.