Oribu sigue rompiendo moldes. Y es que desde que hace tres años el empresario Iván Zhan abriera las puertas de este elegante local con la idea de hacer confluir en su carta sabores de medio mundo, no ha dejado de hacerlo. El encargado de materializar y aportar su toque personal y experiencia al restaurante es el viajado chef madrileño Armando Justo, que suma calidad al ya de por si original concepto.

Con la llegada del verano, algunos platos de la carta cambian y esta temporada lo hacen tendiendo hacia el producto español, con carnes nacionales y pescados muy nuestros.

Pero tranquilo todo el mundo, que la seña de identidad (la fusión) no desaparece. Se materializa en platos como el Carpaccio de pulpo, olivas falsas, wasabi caviar y soja tamari o el tan de moda cachopo, o como ellos lo llaman “Katxopo-Katsu” de pluma ibérica, paleta ibérica y queso de Llanes ahumado, Dijon-karashi-miel.

También, con sabor a norte, llegan El Hueso y la Concha: tuétano de vaca gallega y vieras gallegas empanadas, pesto de soja y tomillo y pan al horno y del mar; el Shanghai Xiao long bao, americana de nécoras y ali-oli de tobiko; y los Chipirones al carbón, ajete salteado, salsa XO y cebolla caramelizada con Tokyo rice.

Con un toque más mediterráneo se incorpora a la carta un plato fresco y saludable, “Avo-Cheezu” Sarada de mozzarella fresca de búfala, aguacate y tomate de verano con soja-wasabi.

La carta de Oribu se divide en dos secciones según la forma de elaboración: ‘Vapor (Oribu style)’ y ‘Robata grill & plancha teppan’. En ellas se mantienen vistosos y deliciosos platos como el Okonomiyaki de cangrejo Soft Shell en tempura crujiente, huevo frito y salsa japo, las Zamburiñas del Pacifico al carbón, sofrito clásico, flor de wasabi e Ikura, el Pollo entero Coquelet de crianza ecológica en horno Hida, y bao de tsukune, Tartar de Atún rojo, nori tempura, crujiente de sésamo y mousse de aguacate o el Rodaballo Hirame age, momiji oroshi, cebolleta china y nori tostado.

En su carta líquida hay vinos, cavas, cervezas nacionales, belgas o japonesas y divertidos cócteles, muchos de ellos combinados con alguno de sus sakes. Además de sus salones, el rincón del Chester o la barra, bien aclimatados, disponen de una terraza para quienes prefieran disfrutar de un refrigerio bajo las sombrillas en la Plaza del Rey. Oribu está dividido en tres alturas y varios ambientes (uno de ellos en reservado) tiene capacidad para unas 130 personas.