Matritum es un local con aires de clásica taberna ilustrada -que bien podría estar en una callejuela de Francia o Bélgica-, donde no puedes evitar fijarte en los detalles llenos de romanticismo como es la gran puerta de latón de uno de los laterales de la sala, la bonita mesa del fondo que invita a pasar una larga sobremesa ‘hablando’ con el vino o la infinidad de botellas que adornan las paredes. Cada rincón está pensado para el encanto inesperado.

En cuanto a su gastronomía, empecemos por el vino y ante las más de 400 referencias de su carta. Lo mejor es dejarse llevar por el conocimiento y el buen gusto de Frank Trujillo y María Alexandra, encargados de la sala.

Gracias a ellos, cada sorbo de vino será una experiencia divertida, casi una ‘cata a ciegas’, y sin duda inesperada. Pero ¡que nadie se asuste!, porque aquí la comida acompaña al vino y se armoniza conquistando las emociones: las croquetas no vendrán con una caña, el Salpicón de bogavante no se bebe con blanco, ni el Tuétano asado con tinto.

Hay que abrir la mente y fiarse de su experiencia. Recomiendan sus Callos con un amontillado y las Albóndigas de pintada con un Palo Cortado de Bodegas Lagar Blanco de la Sierra de Montilla. Son los maridajes inesperados de Matritum.

Ya advertimos que el resultado merece la pena y es de los que calan en la memoria y el paladar.

Y es que en los fogones de Matritum huele a tradición. Y lo hace a través de propuestas como la Ensalada de lentejas con codorniz royal escabechada al amontillado, los Berberechos gallegos ‘gordos’ al curry rojo, los Calçots de Valls en tempura negra y romescu, las Alubias de Tolosa de temporada ‘viudas’, el Bacalao skrei confitado a la gallega… entre otros.

Por supuesto, permanecen en carta platos como sus Croquetas líquidas de suquet de carabineros, el Cap i pota o la Costilla de vaca rubia gallega deshuesada y estofada al vino tinto ‘garnacha’. Entre los postres se cuela la Torrija de brioche con helado de yema. Sin duda, la máxima del equipo -“que siempre se coma bien”-, no deja de estar presente.

Ya ha quedado claro que el vino tiene un papel relevante. Y es que, al fin y al cabo, este local no deja de ser una vinoteca con una imponente bodega gracias a la alianza con la distribuidora Miró y González, dirigida por el empresario, sumiller y alma mater de Matritum, Xavier Saludes.