Está claro: en la primavera, la huerta altera… Bueno, puede que el dicho no sea exactamente así, pero es más que evidente que las plantas reciben la estación con una explosión cromática y olfativa que se traspasa al sabor de las que por esta época están en su tiempo óptimo de consumo, como es el caso de fresas, naranjas, aguacates, trigueros o tomates…

Con buena parte de ellas como protagonistas, el Restaurante Sandó cambia su carta estacional de la que sale a la carta un Menú Primavera disponible desde el 21 de marzo y compuesto por un entrante (Crujiente de berenjenas con brandada de bacalao y vinagreta de mango), un principal a elegir entre carne (Lagarto de ibérico con patatas a la crema) o pescado (Medallón de merluza con tallarines de vegetales y salsa de ostras), un postre inédito que suena a gloria (Pirámide de pannacotta con manzana asada) y petit fours.

Así, además de cambiar los sabores, empiezan a llegar creaciones frescas y ligeras, de lo más apetecible en cuanto empiezan a salir los primeros rayos de sol. Aparecen el Gazpachito de fresas con mimosa de bogavante, la Ensaladilla trufada con trigueros y zanahoria baby, las Milhojas de berenjenas con brandada de bacalao y miel de arce, unos Tallarines de vegetales a la carbonara con trufa o los Ravioli de calabacín relleno de presa ibérica, que pese a lo que sugieren los nombres de estos dos últimos, son aptos para celíacos, al igual que otras muchas opciones. Tampoco hay que perderse los sencillos pero exquisitos Pétalos de tomate con cebolleta asada y anchoas del Cantábrico, donde se aprecia la gran calidad de las materias primas con las que se trabaja en este restaurante.

Más allá de las verduras hay otros platos que invitan a pasar varias veces por Sandó para dar buena cuenta de ellos: Lasaña de chipirones y champiñones, Pulpo en tempura con mousse de cava, Medallones de merluza con carabineros y salsa de cítricos, Costillar de ibérico con su adobo en teriyaki y puré de queso ahumado, Turnedó de vacuno con patata violeta confitada… y entre los dulces, una Tarta de galleta y chocolate con fresas al vodka o su tradicional Sándwich de chocolate con vinagreta de naranja.

El restaurante tiene una decoración moderna y actual en tonos verdes en la que impera el buen gusto. Un ambiente agradable, elegante y familiar que invita a largas sobremesas. Cuenta con un semi-reservado panorámico en forma de cubo, completamente acristalado, y un gran salón -el Tragaluz-, ideal para eventos. Y para arrancar la tarde o terminar la noche, el entretenimiento está bajo tierra a escasos metros, en Las Cuevas de Sandó, un espacio con más de cinco siglos de historia convertido en coctelería llena de encanto para alargar las noches los fines de semana.