En un acto entrañable, celebrado en el Parque de La Alameda de Sigüenza (Guadalajara), la ciudad ha reconocido en las II Jornadas del Fino Seguntino el trabajo de la hostelería local, heredera de una rica tradición culinaria y exquisita atención al cliente y, a su vez, transmisora de esos valores a la actual generación de profesionales locales que destacan en todos los campos de la profesión.

Al igual que en la primera edición lo fuera Boni Anguita, el inventor del cóctel que motiva las Jornadas, este año los hermanos Pérez-Martínez, pertenecientes asimismo a la nueva generación de la hostelería doncelina, han sido nombrados Finos Seguntinos 2018 por haber obtenido, en noviembre pasado, la primera Estrella Michelin para su restaurante El Doncel y, por ende, también para Sigüenza y Guadalajara.

Pero no sólo ellos fueron distinguidos en las II Jornadas del Fino Seguntino, que sirvieron igualmente para homenajear la trayectoria profesional de siete veteranos de la hostelería local: Antonio Toro, Ascensión Sanz, Eugenio Colás, Félix Durán, Francisco Moga, Teresa Peregrina y Pablo García.

El acto fue presidido por el alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre y la introducción al mismo la ejecutó el concejal de Turismo de Sigüenza, Oscar Hernando, quien recordó su sentido, destacando que "fue la generación de hosteleros de la posguerra la que sentó las bases del desarrollo turístico actual de la ciudad. Todo ocurrió una tarde de agosto, después de una novillada para aficionados. Un torero, tan ocasional como seguntino, de nombre Paco Berlanga -apodado 'El Fino'-, feliz por haber salido ileso ante un becerro de malas pulgas, decidió darse un homenaje. El torero y su cuadrilla llegan a Casa Anguita y le piden un refresco al joven Boni Anguita para aplacar la sed y desatascar el gaznate, todavía tapizado de polvo y de miedo. Fue en San Roque del año 1947 cuando el hostelero se marcó al instante este combinado. Y con una gota de calidad y otra de buen precio, desde entonces hasta la fecha, los seguntinos de hoy siguen alternando con el Fino Seguntino: un cóctel, un combinado, un refresco, o quizá las tres cosas a la vez".

Mientras tanto, Nacho Alvarez Oter preparaba de forma simultánea este combinado en La Alameda. "De diez partes, ocho son de gaseosa y más concretamente de la marca 'Segontia', que se fabrica en la ciudad del Doncel; una parte de vermú rojo, si puede ser de Reus, como el original; y la última de espuma o fuerza de la cerveza. Tan simple como efectivo", explicó el barman.

Como en la primera edición, la entrega de premios la organizó la Oficina de Turismo de Sigüenza. Las presentaciones de cada homenajeado correspondieron a quien fuera alcalde de Sigüenza, Juan Carlos García Muela, y a la cronista oficial de la ciudad, Pilar Martínez Taboada.

García Muela recordó los orígenes del turismo hacia la ciudad: "los hosteleros de la ciudad han dado, desde siempre, la mejor imagen de Sigüenza por su profesionalidad, buen servicio, afán de superación y entrega a la profesión".

Por su parte, Pilar Martínez Taboada destacó que el lema del Año Europeo del Patrimonio Cultural en el que se encuentran. "Todo lo que tiene que ver con la Gastronomía entra dentro de lo que se denomina Patrimonio Inmaterial, en el tema del sabor, de la pizca de sal precisa, de la combinación ideal, del buen hacer, de la amabilidad y la cortesía. Son gustos que se pueden aprender pero que solo algunos, como los hosteleros seguntinos, logran interiorizar", afirmó.

Eduardo Pérez-Martínez, jefe de sala de El Doncel, recordó que "hablar del fino seguntino es hablar de historia de Sigüenza. Generalmente, a los cócteles los hace famosos el cine; al fino, lo han hecho famoso los seguntinos. La ciudad y la comarca tienen todos los ingredientes necesarios para dar un nuevo paso adelante en materia turística. Tenemos setas, caza, trufa infinidad de materias primas de calidad, como también somos privilegiados en materia de patrimonio e historia. Afortunadamente, actualmente la gastronomía es historia". Posteriormente, Eduardo Pérez hizo entrega a Boni Anguita del registro legal que lo acredita como el inventor del 'Fino seguntino'.

Por su parte, Enrique Pérez, chef de El Doncel, afirmó que "la trayectoria profesional de su restaurante se debe en gran parte al patrimonio cultural, gastronómico que nos han transmitido nuestros mayores. Y que ese mismo cariño es el que nosotros transmitimos a la nueva generación de El Doncel. Somos fieles defensores de nuestra tierra. Allá donde vamos, la llevamos como bandera". También tuvo unas palabras de reconocimiento a su padre, "cuya temprana ausencia hizo que volviéramos a casa y que retomáramos el negocio con mucha ilusión, pero haciendo todos los días lo que nos gustaba. Seguro que desde ahí arriba estará orgulloso".

El chef terminó diciendo que "queremos compartir esta Estrella Michelin con todos los hosteleros y hoteleros de Sigüenza; los de ahora y los del pasado, que la han convertido en digna y reconocida. A todos, gracias por acogernos y reconocernos".