Después de tres meses superando pruebas, finalmente fueron cinco los concursantes que llegaron a la última gala del programa, aunque Edurne era la única que tenía plaza asegurada en esa prueba final desde que se celebró la semifinal.

En el camino se quedaron concursantes que consideramos también tenían nivel para haber estado en la final: unos cayeron pronto, a otros les fallaron los nervios... Pero había un par de ellos que se lo hubieran puesto muy difícil al jurado: Laila y Odkhuu.

En esta edición, que hemos seguido desde el inicio -y salvo dos/tres concursantes-, el nivel era muy igualado, con sus diferentes peculiaridades y matices pero bastantes compensados. Lo mejor de todo, a pesar de los comentarios que se lanzaban -sobre todo Nathan 'El Góngora de los fogones'-, era que se vivía un buen compañerismo.

También, el juego romántico que se montaron en producción (con o sin fundamento) de la relación entre Miri y Jorge aumentó el interés por el talent show. Este se convirtió en un 'masterchef-culebrón' con Eva González como ‘celestina honorífica’ ya que siempre que podía soltaba la “frase comprometedora” fuera donde fuera. ¡Menuda casamentera!

Miri, Nathan, Jorge y Elena arrancaron el programa compitiendo por la primera plaza en el duelo final. Para ello, en la primera prueba tuvieron que seguir, paso a paso, las indicaciones del chef Paolo Casagrande, responsable del restaurante Lasarte Martín Berasategui, para lograr copiar su receta. Tras esta prueba, Jorge consiguió el pase al duelo final con un plato de características muy parecidas a las que se le pedía. Si hubiera llegado a terminar colocando la salsa encima, gana directamente ahí la final. Esta tenía que estar de escándalo.

El último billete se lo disputaron en el hotel Relais & Chateau Orfila, donde los aspirantes tuvieron que cocinar un menú degustación de seis platos diseñados por Jordi Cruz, uno de los miembros del jurado. Ocho miembros de la Real Academia de la Gastronomía degustaron los platos, que valieron a Nathan el último pase a la gran final.

En esta prueba vimos a los aspirantes muy estresados. Ellos eran sabedores del triple handicap de la prueba: platos, jurado y Jordi. A cual más peligroso. A pesar de ello, salieron airosos pero con los nervios por las nubes. Todos actuaron al mismo nivel profesional pero el matiz final de templanza definiría al ganador.

En la última prueba, y como ya es un clásico del programa, los aspirantes se batieron en duelo elaborando un menú completo diseñado por ellos mismos, compuesto de entrante, plato principal y postre. En el jurado, además de Pepe Rodríguez, Samantha Vallejo-Nágera y Jordi Cruz, estaba el chef más laureado del mundo, Joël Robuchon (28 estrellas Michelin), elegido en 1990 como “el chef del siglo”. ¡Que majo! Pura simpatía francesa y haciendo ojitos a Edurne ¡Quién se lo iba a decir!

Jorge encontró en los sabores de Granada un punto de partida y supo desarrollar su talento con imaginación, con platos bien compensados y estéticamente perfectos. Junto a él, la tradición de Edurne y la vanguardia de Nathan lucharon por el premio en la final. Un programa muy emotivo, repleto de reencuentros con amigos y familiares.

El talento de Jorge fue muy superior al de sus compañeros en todas las pruebas de la final. Su evolución culinaria llamó la atención a todo el mundo, incluso a su familia que desde ‘el gallinero’ le animaban y se sorprendían de las habilidades desconocidas de su hijo.

Finalmente, Jorge 'Blue Eyes' se alzó con el premio: 100.000 euros en metálico, el trofeo que le acredita como quinto MasterChef España y la publicación de su propio libro de recetas. Además, como los otros dos finalistas, tendrá la oportunidad de completar su formación en la facultad de Ciencias Gastronómicas de San Sebastián Basque Culinary Center. Esto hizo que se convirtira en el nuevo MasterChef España y se uniera así a Virginia, Carlos, Vicky y Juan Manuel. ¡Enhorabuena campeón!