14 viñadores independientes de 10 provincias españolas participarán en la Primera Edición de la Feria de Vino Natural MalaUva, el próximo sábado 27 de octubre en La Caníbal de Lavapiés (calle Argumosa, 28 - Madrid) donde se podrán catar más de un centenar de etiquetas elaboradas sin ningún aditivo enológico, de uvas cultivadas y fermentadas por ellos mismos, en horario de 12:00 a 20:00 horas. La entrada cuesta 10 euros, se compra en puerta y permite degustar todos los vinos.

  • De los abuelos…

Los vinos naturales no emplean ácidos, taninos, clarificantes, sulfitos ni levaduras comerciales. “Los sulfitos inhiben bacterias y levaduras salvajes en la fermentación”, explica el enólogo Luis Vida, coordinador de MalaUva. “Más que defectos, la libertad ‘biológica’ del vino natural refleja el auténtico carácter de la uva, amplifica sus colores, aromas y sabores. Estos vinos no maduran en roble nuevo ni tostado porque maquilla la fruta. Suponen un regreso a los orígenes, 'al vino de los abuelos', aunando sensibilidad y conocimientos modernos.” subraya.

Hoy el vino natural se consolida en capitales internacionales como Paris, Londres, Barcelona, Roma, Copenhague, incluso Nueva York. Laboratorio de tendencias culturales y gastronómicas, el madrileño barrio de Lavapiés es su siguiente estación.

  • ...a los nietos

Los vinos naturales se introducen en el marco de una sociedad que cada año consume más vino. Según datos del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), el consumo crece un 7% de 2009 a 2017. “Al ser más saludables, refrescantes y afrutados, los vinos naturales resultan fáciles de beber para las nuevas generaciones”, explica Carlos Campillo, gerente de Cascorro Bistrot. Cerca de 18 millones y medio de españoles beben entre cinco y seis copas semanales, la mayoría de tinto. Las mujeres, en cambio, se decantan por blancos (57%) y rosados (32%), que también crecen entre los jóvenes.

  • Personas

Al igual que las cervezas artesanas, el vino natural representa “una rebeldía frente al consumo industrializado”, señala Luis Vida. Su distribución se basa en el trato directo del viticultor con su público, “huye del glamour y la exclusividad”.

Durante sus ferias los viticultores presentan los vinos que ellos mismos cultivan y fermentan, sin distribuidores o bodegas intermediarias. “No son ferias de vinos y etiquetas, sino de personas”, puntualiza Javier Vázquez, gerente de La Caníbal.

“Los vinos naturales anticipan la nueva manera de consumir el vino. Su introducción en el circuito comercial requiere un cambio de mentalidad de los hosteleros y un proceso de formación del personal. La elaboración del vino natural es limpia. El tratamiento de la viña y la fermentación no emplean ningún agente químico. Se obtiene lo mejor de la uva, a partir del respeto a la temporada, el viñedo, a los viñadores y al cliente final”, concluye Carlos Campillo.

Cada vino natural recrea la personalidad del viticultor, en conexión directa con la uva y su viñedo. Refleja una forma de vida, basada en el amor al buen comer y beber, en un consumo tan responsable como sostenible.