Hay gestos cotidianos que cambian vidas y pequeños grandes proyectos que ayudan a cambiar el mundo. Cinco letras. Sencillas, pero llenas de ilusion, están logrando que beber agua se convierta en un acto solidario.

Todo comenzó hace poco más un año cuando un arquitecto, un ingeniero industrial y un ingeniero superior de minas, habituados a colaborar con distintas ONG’s decidieron ir un paso más allá y crear Auara, una marca de agua mineral que invierte el cien de sus dividendos en llevar agua potable a personas que no la tienen. Y así nació la primera empresa social de nuestro país. Un modelo sobre el que no existe una normativa clara, pero que aseguran desde la compañía, “es sencillo explicar”. “La empresa”, afirman “destina el cien por cien de los dividendos que genera a proyectos sociales que tienen el agua como base en lugares de pobreza”.

Y es que, aunque muchas veces es difícil de creer, con tan solo poder acceder a agua limpia, la vida de millones de personas cambia por completo. La hambruna se reduce en gran medida, las enfermades se palian hasta en un 80%, los índices de escolarización aumentan y también la independencia de la mujer porque ya no es necesario que deambulen horas y horas hasta el pozo más cercano.

Producida en España, Auara es un agua mineral natural embotellada de mineralización débil y baja en sodio que proviene del manantial Carrizal II, en León, cuya extracción “se controla de forma estricta, comprobando la reposición natural del agua para evitar el agotamiento de los recursos naturales”. Y es que la empresa está muy comprometida también con el medioambiente.

Tanto es así que a la hora de diseñar las botellas se tuvo cuenta su forma (de hecho es cuadrada). Así posible transportar un 20% más de botellas en cada pallet con el consiguiente ahorro energético. Para su fabricación se usa tan solo material PET cien por cien reciclado, lo que la convierte en la primera marca en nuestro país que lo hace y en una de las primeras en el mundo.

¿Pero en qué se invierte el dinero recaudado? Explican desde Auara que un equipo es el encargado de seleccionar los proyectos según tres vías: acceso a agua potable, saneamiento y agricultura. “Una de las diferencias fundamentales será que el proyecto cuente con el apoyo al cien por cien de socios locales, ya que fomentará el arraigo social en la comunidad y una permanencia a largo plazo de los colaboradores, lo que permite obtener una mayor eficacia y transparencia”.

Auara colabora también con las ONG’s en los países donde desarrollan los proyectos, haciendo un seguimiento de cada labor en la que participan. Un control que el consumidor puede también hacer a través de su web, las redes sociales y en un futuro no muy lejano con el código QR de las botellas.