Ya lo dicen en su eslogan; Si tú bebes, ellos beben. AUARA es la primera marca de agua mineral natural solidaria que destina “el cien por cien de los dividendos que genera para llevar agua a quien no la tiene”. Hablamos con el director del proyecto, Antonio Espinosa, que explica cómo surgió la empresa y cómo puede cambiar el día a día de muchas personas, simplemente, con tener un pozo cerca de su casa.

¿De dónde surge el nombre de AUARA?

AUARA es el nombre que los etíopes dan a las tormentas de arena en el desierto. El desierto de Afar, en Etiopía, es el lugar más cálido y seco del planeta, es una zona en la que se producen auaras con frecuencia. La población de estas regiones es una de las más amenazadas por la escasez de agua. Además, la palabra auara contiene fonéticamente el sonido agua.

¿Os consideráis parte de una generación comprometida?


Creemos que un tipo de iniciativa como AUARA no surge de manera espontánea y desligada del entorno en el que vivimos, sino que somos parte de una sociedad que empieza a demandar este tipo de cosas y que es el caldo de cultivo perfecto.

Creo que somos una sociedad que tiene la posibilidad de trascender fronteras, culturas y prejuicios. Que puede conocer casi sin límite con los medios que tiene, y que puede responsabilizarse de los problemas de otras personas que solo por casualidad han nacido en lugares que no les dan las mismas posibilidades.

¿Los consumidores tendrán alguna forma de seguir los proyectos en los que invertirá Auara?


Sí, queremos que AUARA no solo sea un agua transparente, sino una empresa social aún más transparente. A través de la web, los consumidores podrán conocer los proyectos con los que colaboran a través de AUARA, quiénes son nuestros socios locales, dónde se desarrollan estos proyectos, quiénes viven allí y por qué los necesitan. Conocerán los costes de los proyectos, su estado de ejecución y podrán seguir su impacto. Desde la propia botella, a través de un código QR, el cliente podrá saber con qué proyectos colabora con su botella.

En el medio plazo daremos la oportunidad a los consumidores de que aporten a los proyectos, no solo con sus compras de agua, sino a través de donaciones, y de que puedan elegir el proyecto al que van destinadas.

Según vuestros datos, ¿cómo incide el acceso a agua potable en las comunidades locales y en las mujeres en concreto?


En estas poblaciones que sufren la pobreza extrema son las mujeres y los niños los encargados de tareas fundamentales como conseguir agua. Frecuentemente es una labor que lleva varias horas diarias, ya que muchas veces estas personas tienen que recorrer muchos kilómetros al día para llegar a un pozo, un río o una charca en la que recolectar agua para el gasto diario. A veces, una mujer o un niño pueden tardar más de seis horas al día en ir y volver a la fuente del agua. Esto provoca que no tengan tiempo para ocuparse de otras tareas o para emplear en sus familias. Los niños no pueden ir al colegio porque pasan demasiado tiempo al día caminando para conseguir agua. Muchas mujeres y niños tienen que cargar con enormes bidones, de unos 25 kilos, y caminar con ellos durante kilómetros por lo que además se generan lesiones y grandes dolores en las cervicales, en el cuello o en la espalda.