Horno San Onofre clasifica este verano a estos ejemplares para presentar el postre que mejor encaja con cada uno de ellos. Una carta multicolor con la fruta y los ingredientes naturales como protagonistas. Tentaciones frías, ligeras y diferentes para las sobremesas. Porque hay opciones para ser goloso sin morir de calor.

• El chulito del Chiringuito. Es el rey del postureo veraniego. El gracioso de turno, el más ácido. Quizá por eso y por sus ganas de juerga le va la gama más cítrica y vintage de la carta de verano de Horno San Onofre, la que homenajea a aquellas naranjas y limones helados que tomábamos de niños. Aunque en este caso no llegan a helarse, son mousses de naranja o limón con mermeladas del mismo sabor, servidas en la propia pieza de fruta; todo, con el aceite de oliva como materia prima. Un toque cítrico que sabe a playa.

La dominguera piscinera. Madruga para ser la primera en ponerse a remojo, lucha sin cuartel para ubicar la toalla bajo el mejor rayo de sol y saluda a los socorristas por su nombre. Su peli preferida es El guateque, y en ese punto entre sofisticación y dislate encaja la refrescante combinación de chocolate blanco e increíbles sabores de los batidos de Horno San Onofre: los hay de frambuesa y violeta, y de mango y albaricoque. También le van los vasitos, con mousse de fresa y coulise del mismo sabor, o con tiramisú.

La instagramer. Comparte todo… pero en redes sociales. Es un imán de likes a base de comentarios y selfies, y también, y mucho, por su food styling: le encanta poner bonita su comida e inmortalizarla. Aquí la tenemos con esta mousse de mango y un Cacao Maravillao, una mousse de chocolate y frambuesa liofilizada en chocolate blanco. Está todo de follow.

El heladicto. No importa el día, la hora ni que se haya tomado un cocido diez minutos antes: el heladicto siempre quiere un helado. No es para menos, es el postre estrella del verano también en Horno San Onofre, donde los sabores son infinitos: los hay de chocolate, mango y pasión, violeta, fresa, limón… Por cierto, el síndrome postvacacional también se calma a golpe de cucurucho.

La vigilante de la playa. Seguramente sea el personaje cumbre del verano. Patrulla la playa, pero no está muy claro para qué. No empalidece ni en diciembre y se podría decir que es anfibia, lo mismo le va el agua que la arena, aunque también se la puede encontrar haciendo flexiones en la orilla. Lo suyo son los sabores más tropicales, como este coco loco hecho de mousse de coco y la piña colada.