Coronado como uno de los roscones de Reyes más significativos de Madrid, Horno de San Onofre se ha alzado con el segundo puesto en el Campeonato de Roscones, celebrado el pasado 16 de diciembre.

Los encargados de tan golosa decisión han sido destacados profesionales en la cata y elaboración de este dulce navideño como Paco Torreblanca, presidente del jurado y uno de los mejores pasteleros del mundo; el crítico gastronómico, José Carlos Capel; la jefa de pastelería en Santceloni, Montse Abellá; Clara Villalón, cocinera y comunicadora gastronómica; y el presidente de la Academia Madrileña de Gastronomía, Luis Suárez de Lezo.

Esta histórica pastelería lleva dedicada al arte de la repostería y panadería desde 1972, y en todo este tiempo han logrado posicionarse del lado de la labor artesana, tanto en el modo de producción como de atención directa al cliente. Según afirma Ana Guerrero, hija de los fundadores Daniel Guerrero y Emilia, “nos empuja a mejorar aún más. No solo en el roscón, sino en el resto de los productos.”

El secreto para que su roscón sea tan solicitado es, en primer lugar, la selección de una buena materia prima, hecho que vincula a los obradores de un sentido local y promueve una actitud de respeto a los valores tradicionales y a un correcto ejercicio de responsabilidad con el medio ambiente. Entre los ingredientes destaca la harina de trigo (limpia en aditivos y conservantes) de la zona de Tardienta -Huesca-. Imprescindibles también son los huevos camperos gallegos, así como la mantequilla y la leche, que otorgan sal de gran calidad y un matiz yodado.

El aroma tan característico de este dulce lo otorga el ron blanco español, en el que se maceran las naranjas y limones de Valencia, ricos en antioxidantes y de un increíble sabor. Y, por supuesto, la flor del naranjo agrio que le provee de uno de los aromas más delicados... y más sevillanos. Para rizar el rizo, se decora con almendra española hecha granillo, procedente de Levante, y frutas confitadas que son toda una metáfora de las auténticas piedras preciosas con las que culminaba dicho postre el Rey Sol.

Otro factor fundamental que marca el resultado final es la elaboración artesanal, porque como Ana afirma “es muy importante esa energía que la propia persona genera cuando trabaja con las manos. Y, por supuesto, el reposo de la masa para su fermentación para que el roscón adquiera una textura determinada."

Finalmente, en todo roscón que se precie son también indispensables ‘la sorpresa’ y ‘el haba’, tan importantes en los juegos que se crean al comer este dulce en la mañana de Reyes, donde el poseedor de este último representativo premio, paga este exquisito manjar navideño.