A lo largo de miles de años, la naturaleza ha permitido que ciertas especies perduren y proliferen a través de un milagro perfecto: el huevo. Este asunto atrajo a la cosmopolita empresaria Marly Kanacher, quien sintió gran simpatía y curiosidad por una de las especies en particular: el caracol, cuya reproducción es una de las más interesantes de la naturaleza.

Esta seducción “a primera vista” invitó a Marly Kanacher a estudiar estos pequeños moluscos terrestres, su habitat, su comportamiento y posteriormente su reproducción. Comprobó, también, que el sabor que poseen estos huevos al eclosionar en boca, es claramente diferenciador. Por ello ideó cómo llevarlo todo a la práctica, en un entorno ideal de cría y producción en cautiverio, convirtiendo estos huevos de caracol en un producto único en textura y sabor, el cual estimula la creatividad culinaria, sorprende al paladar y despierta los cinco sentidos.

Su idea fue a más. Dada las múltiples posibilidades culinarias que el producto ofrecía, Marly Kanacher creó la empresa BARCELONA PEARLS, ubicada en Vilafranca del Penedés (Barcelona). En ella invirtió casi dos años en desarrollo de I+D+i para conseguir que este producto obtuviera la excelencia visual y gastronómica que se merecía, mostrándolo al mercado como un producto exclusivo y de una calidad excepcional.

Desde su granja, especialmente acondicionada a tal efecto, BARCELONA PEARLS cría estos pequeños moluscos, concretamente los de la especie Helix Aspersa. En su edad adulta, estos son capaces de deshovar una o dos veces al año -según condiciones climatológicas- hasta cien huevos en una puesta, de un tamaño aproximado de unos cuatro milímetros, redondos, de color blanco nacarado... semejantes a verdaderas perlas.

Marly Kanacher explica que “obtener estos huevos tan delicados no es una tarea simple, ya que sólo los caracoles deciden cuándo depositarán los mismos. Nosotros solamente creamos las condiciones óptimas para que ellos se sientan cómodos. Mimamos a nuestros animales con total devoción porque cada uno de los caracoles es único para nosotros. Son muy sensibles a cualquier cambio de temperatura o de humedad. Una simple racha de aire les puede producir stress y, con ello, verse afectada la puesta de sus huevos.”

Durante el invierno, los caracoles se entierran para hibernar, viviendo sólo de su propia energía y reservas de grasa. Cuando llega la primavera, a medida que aumenta la temperatura, lo primero que hacen -después de desenterrarse- es comer e hidratarse para recuperar la energía y el peso perdido durante la hibernación. Esta recuperación les puede llevar varias semanas. Cuando se sienten fuertes, cómodos y seguros en su entorno, lo siguiente que hacen es buscar un compañero para la reproducción.

¡Esta fase es lo realmente fascinante!. Los caracoles son hermafroditas, poseen ambos genitales, pero aún necesitan de otro de su especie para fertilizarse. Después de aparearse durante 48 horas, precisan de unas dos semanas para depositar esos huevos en un suelo húmedo. Si esos huevos permanecieran en el nido, al cabo de otras dos semanas saldrían caracoles bebés a la superficie.

La elaboración de nuestro caviar es muy meticulosa y requiere de una selección manual y unitaria. Para hacerse una idea de la producción, para deleitar a nuestros selectos clientes, obtener 50 g de caviar implica que necesitemos 1.500 huevos perfectamente redondos, de unos cuatro milímetros, de color blanco nacarado y cuya textura permita que cada uno explote en la boca, dando paso a sabores suaves que nos recuerdan a bosques y campos, entre otros”, continúa Marly.

Por ello, el trabajo de BARCELONA PEARLS es estar muy pendiente de este momento del proceso de deshove y no permitir que los huevos se desarrollen. En cuanto el caracol sale del nido, esos huevos se recogen inmediatamente y son posteriormente revisados y seleccionados. Solo se elegirán aquellos que tengan una forma y un color perfecto. La selección es exclusiva y alrededor del 50% de la recolecta se descarta.

La siguiente clave es lavarlos pulcramente y desinfectarlos en el laboratorio. Más tarde, los mecanismos de curación y maceración transformarán esta óptima materia prima en un producto final perfectamente equilibrado y exquisito para el consumo. “La receta de BARCELONA PEARLS pasa por no pasteurizar el producto. Aunque sabemos que su vida útil aumentaría, hemos comprobado que los sabores, las texturas y las apariencias se reducirían. Incluso, el uso de productos congelados no solo engañaría a los clientes, sino que también destruiría la delicadeza del caviar. El criterio fue diseñar la granja desde el principio hasta el final para poder producir durante todo el año, lo que permitiría a nuestros clientes disfrutar de un producto fresco cuando lo deseen”, explica Marly Kanacher.

Dada la versatilidad gastronómica que este caviar de caracol ofrece, BARCELONA PEARLS elabora cuatro variedades: Original, Finas Hierbas, En Aceite y Sweet Vainilla. Las tres primeras son perfectas para complementar al gusto cualquier plato: carnes, pescados, verduras y salsas son la base perfecta. Las posibilidades son infinitas y la presentación en plato es espectacular. La cuarta línea comercial, Sweet Vainilla, está enfocada más a la repostería ya que su delicado sabor a base de este fruto será el toque diferenciador a sus postres.

Para concluir, Marly explica que “además del placer que nuestro producto causa visualmente y gustativamente, este tiene una valiosa contribución a la salud, ya que es un alimento rico en proteínas, vitaminas A, B3, B12, Calcio, Hierro, Magnesio y también es bajo en grasa.”