Ubicados en el corazón de La Rioja, gran parte de los viñedos de Azpilicueta se hallan en Fuenmayor, donde su fundador Félix Azpilicueta comenzó su historia de amor allá por el año 1881. Los vinos Azpilicueta se obtienen de una gran selección de uvas de La Rioja Alta y destacan por su personalidad, su complejidad y por el universo de sensaciones que logran transmitir.

La variedad de vinos que ofrece es amplia y va desde los vinos blancos, hasta los reservas y los crianzas o los rosados.

Vinos blancos: El vino blanco de Azpilicueta marcó un hito en La Rioja. Obtenido de la variedad de uva viura, el resultado es un caldo equilibrado, con matices afrutados y con el punto preciso de acidez.

Vinos rosados: De un delicado tono rosa pálido, el Azpilicueta rosado se caracteriza por una nariz profunda y exuberante con marcadas notas de cítricos y frutas tropicales, así como delicados visos de frambuesa y mora.

Vinos crianza: Se trata de un crianza suave y equilibrado, al que las distintas variedades de uva utilizadas en su elaboración aportan frescura y alegría. Es un vino con cuerpo, suave y agradable en boca.

Vinos reserva: Tradicional y característico de la cosecha, el reserva de Azpilicueta se distingue por su marcada personalidad, su paladar refinado y un cuerpo redondo y equilibrado.

Otras variedades de caldos de Azpilicueta son la colección privada de blanco y la colección privada de tinto, fruto del resultado de una apuesta de la bodega por la excelencia y la distinción.

Mención especial merece el Azpilicueta 2011, vino gourmet galardonado con la medalla de oro en la edición de los premios Nuevo Vino 2015. Al probarlo, lo primero que se percibe es su gran variedad de notas afrutadas; cereza, mora, ciruela, arándano y una suave nota de fresa. Después cobran protagonismo los vestigios de las especias: pimienta, clavo, nuez moscada y toques de cacao y vainilla. Máxima elegancia y sutileza en el tratamiento de este crianza.