Con carne o pescado, caldoso, meloso o al horno y eso sin olvidar el que se ha convertido en uno de nuestros platos más populares, indiscutible embajador de nuestra gastronomía; la paella.

El arroz es por derecho propio uno de los productos imprescindibles en nuestra cocina. Auténtico rey de nuestra gastronomía.

Considerado como uno de los cereales más antiguos de la humanidad, su cultivo sin embargo no comenzó en nuestro país hasta la llegada de los árabes. Su origen continúa aún hoy en día levantando mucha controversia y son varios los países, entre ellos China, Indonesia, India e incluso Corea, los se disputan ser su patria de nacimiento.

Símbolo de fertilidad, abundancia y prosperidad, su importancia es tal que en islas como Java o Bali los nativos veneran a una deidad llamada Dewi Sri, considera como la diosa del arroz, uno de los alimentos básicos de su gastronomía, ya que es ella la que controla con su energía los alimentos que manan de la tierra.

En países cercanos como India, también se le da gran relevancia a este cereal. Tanto que durante los enlaces matrimoniales los sacerdotes espolvorean con harina de arroz a los novios como símbolo de futura felicidad (de ahí parece que proviene nuestra tradición de lanzar arroz en la bodas).

Sea como fuere, hoy en día este cereal se ha convertido en uno de los alimentos más consumidos a nivel mundial, tan solo superado por el maíz y el trigo. Tal es su importancia que la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ha cifrado su consumo medio anual por persona en 56,4 kilos, lo que supone una quinta parte de todas las calorías consumidas. Incluso en algunos países de Asia, llega a representar casi tres cuartas partes de su alimentación total.

En nuestro país, sin embargo, su consumo ha evolucionado a la baja en los últimos años, según el Informe del consumo de alimentación en España, con una caída ligera pero constante -174,2 millones de kilos en 2014; 172,5 millones de kilos en 2015 y 171,8 en 2016. De hecho, cada español consume de media siete kilos al año, aunque parece que el sector de los platos preparados (que ya suponen el 20% del consumo total de este cereal) y las bebidas que lo incluyen como ingrediente son parte fundamental del futuro del sector.

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